sábado, 31 de diciembre de 2011

« mi deseo »

Mi último deseo es poder detener el tiempo, por un instante, entre el segundo con que expira un año y el segundo con el que nace el nuevo. Es mágico y es una putada porque concluiré en que seguiré siendo el mismo.

viernes, 30 de diciembre de 2011

« estás »

Si no estás aquí, ¿por qué te veo y te siento? No me harás cambiar de parecer hasta que no haya de tu presencia bajo mis uñas, no borraré mis recuerdos sobre ti hasta que tenga la certeza de que tocarte no era mentira. Y no me engañes, y no vuelvas a tratar de confundirme.

jueves, 29 de diciembre de 2011

« frío »

Hace frío no sólo en la noche y en las sombras, también me hielan tus abrazos, tus labios, tus manos sobretodo. Por tus venas fluye la escarcha, en tu sangre el granizo. Me gusta tu frío. Tu frío es el mío.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

« nada II »

Eres mi último recuerdo y lamento. Antes de eso ya no hay nada, en lo blanco todo se ha pintado blanco y sobra. Sé que se ha evaporado, que lo has borrado queriendo. Me has manipulado. Lo has conseguido y yo me dejé. Contra eso, también sé que, puedo hacer poco, esa ha sido tu voluntad y tus caprichos siempre se han logrado a tu favor. Únicamente a tu favor. No conseguí algo bueno en tu compañía y en el último tiempo sólo me sostenía a tu cintura el deseo de que por fin me miraras a los ojos.

He sido tu error, tu deseo en soledad, tu sombra.

martes, 27 de diciembre de 2011

« te necesito »

Necesito verte otra vez. Necesito que me llames para escuchar tu voz, yo no puedo, no me atrevo. Necesito que me digas que me deseas, que quieres volver a tenerme en tus brazos. Necesito que me digas que me has extrañado todo este tiempo. Necesito que me regales una sonrisa, que me digas que todo está bien. Necesito saber si conservas nuestros momentos. Necesito que me mires, que me beses. Necesito que pares el tiempo, que reinicies mis latidos. Necesito que estés aquí, que me pidas que me quede ahí. Necesito que me grites, que me hagas el amor. Necesito que me levantes, que me sostengas. Necesito llorar, que me seques las lágrimas.

Necesito volver a amarte, te necesito a ti. Ahora.

lunes, 26 de diciembre de 2011

« desahogo »

Tengo la mala costumbre de pellizcarme el brazo derecho cada vez que algo resulta increíblemente bueno para que me ocurra a mí. Lo hago y me digo; despierta. Miedo. Ahora mis sueños y realidades son abortados, por mí, para salvar que sean interrumpidos por otros y no sé qué es peor. Odio verme así, lamento sentir este despecho, compadezco no poder volver a volar y no poder volver a soñar que vuelo. Es mi culpa y me arrepiento al ver mi figura, sin sombra, frente al espejo.

Me quiero, no me quiero, me quiero, no me quiero, me quiero, no me quiero, me quiero.. ¡No me quiero!

viernes, 16 de diciembre de 2011

« es él »

Si bien no he abierto los ojos puedo intuir que ya es mediodía, ya había amanecido cuando llegué a casa. Era aún más tarde cuando me acosté. Fue una gran noche y el recuerdo de eso me provoca las primeras carcajadas del día o al menos las primeras después de haber despertado. Junto a la risa me acomete el lamento en quejas que sostienen unos pies destrozados y, entre otros, una cabeza que quiere reventar. No quiero despegar los párpados porque sé que me arrepentiré al averiguar quién me oprime el brazo derecho con su cuerpo, pero la mayor parte de mi vida, arrepentirme, me ha hecho crecer aunque a trompicones. Sin pudor me destapo, bajo la sábana, el cuerpo desnudo, con la mano que me queda libre, para huir y evitar que el remordimiento me absorba el pecho de repente. No le conozco, no recuerdo haber visto su cara antes y me ruborizo al no parar de analizarlo. Me voy. Corro a través del pasillo, de puntillas, calzándome unos calzoncillos e intento buscar algo de paz entre el desorden del salón. Leche ácida, tónica y mantequilla hacen, de la nevera, su reino e imploran un tírame o un cómeme y muérete. Y si agua del tiempo es el remedio para aliviar el continuo carraspeo nervioso que me quema la garganta, bebo cuatro vasos, para además calmar el dolor de la trasnoche. De espaldas lo enfrentaré mejor, me digo mientras atravieso el umbral de la puerta principal, haciendo ruido con la cortina de madera en tiras de bolas. Me siento y escucho el viento, que me relaja, y siento el calor del sol de invierno, que me vuelve a calmar la intriga. Pasan minutos que, en mi inconsciente, se traducen en haber estado horas con la boca abierta sobre el banco de la terraza y un cigarro a medias entre los dedos, y escucho un buenos días que retumba, en el eco de mi cabeza, casi al mismo ritmo que esa canción de anoche. Es él. No sé qué decir.

jueves, 15 de diciembre de 2011

« vete cerca »

Ni con mil penitencias superaría el dolor que arrastro en la sangre, aún enferma por tu contacto y contagio. Tu ausencia en cada día me prolonga la vitalidad, cada vez más fuerte y amarga. Doy gracias porque tu esencia no haya desaparecido, pues es ésta la que me envuelve, es tu olor el que me define, tus lágrimas las que corren por mis carrillos, tu color el que me dibuja la piel, el recuerdo de tu voz el que me enseña y traduce la vida.

Tú, mi plaga, mi amor, mi drama. No vuelvas pero quédate aquí.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

« otra vez »

Nunca había contemplado la idea de conceder segundas oportunidades, nunca hasta hoy. Cuando te volví a ver y clavé mis ojos en tu mirada, llevabas tiempo observándome y leí unas ganas terribles de acercarte a mí. Tenías tantas ganas de tocarme como yo a ti y tenía tantas ganas de volver a probar tus labios como tú los míos. Y me convenció tu voz.

martes, 13 de diciembre de 2011

« gracias »

Se cierra la herida y ya, casi, no duele. Ha pasado poco tiempo, pero sin querer y con tu ayuda he mejorado, ya no quedan marcas. He pintado de otro color todo rastro de él, contigo, y he superado la idea de volverme a reasignar. Ponerme un puesto, darme mi lugar, colocarme entre tus piernas y succionar lo dulce para desechar lo amargo.

Sin tocarte aprendí a ver las cosas desde otro punto de vista, al acariciarte descubrí que serías capaz de hacerme feliz. Para cuando me entregué a ti ya formabas, desde hacía tiempo, parte de mí.

lunes, 12 de diciembre de 2011

« despacio »

Ve despacio. Intenta que no te tiemblen las piernas, deslízate como si anduvieras sobre una cuerda buscando un trampolín sobre el que impulsarte. Cálmate. Cierra los ojos y guíate por las ganas de vivir intensamente, deja atrás tu recelo. No des tiempo a que se generen dudas y hazlo bien, actúa sin miedo a ser rechazado, libérate de lo negro. Se rápido. Tienes que llegar antes de que caiga la noche, supera la gravedad del abismo. Y si caes, vuelve a empezar.

domingo, 11 de diciembre de 2011

« pienso en ti »

La sangre que contienen mis venas se torna a rojo más intenso y se hinchan de vida y placer. El centro de mi cuerpo se revoluciona, comienzan a rotar momentos en imágenes y empieza la hora al apagar la luz. Si el tic-tac me apura a subir a la cúspide, los golpes de entre mi pecho me hacen olvidarlo. No tengo prisa. Sé que te tendré cuanto quiera, sé que al despertar no me hará falta alargar el brazo para saber que estás aquí y sé que podré soñar e inventar lo que desee.

Ya sé en qué pensar cuando piense.

sábado, 10 de diciembre de 2011

« me basta »

Salpícame el vientre con tu olor, envuélveme con tu saliva entre tus brazos. Entra y entrégate, regálame tu instinto, hazme parte de tu miembro. Investiga mi espalda, recorre mis lunares, acaricia con tus mejillas mi cuello, recorre mis hombros, elévame las nalgas, amárrame las piernas. Humedéceme los dedos con tu lengua y mójame los labios con los tuyos, muérdeme. Mírame a los ojos, mírame a la nuca. Córtame el jadeo con tu mano en la boca, hazme gritar hacia dentro. Vuélveme del revés, vuélvemelo a hacer. Me irgues el vello, me irgues entero. Parpadeo cuando me pones de puntillas hacia arriba y mi ombligo se quema. Cógeme el pelo, tira hacia atrás, cómeme la garganta, suéltate dentro. Pídeme todo, devuélveme los poros. Abastéceme. Quédate ahí. Escóndete aquí.

viernes, 9 de diciembre de 2011

« mientras »

Todo lo que sé lo aprendí de mis sueños, cada noche un nuevo guiño de instrucciones a seguir, de modelos que vivir. Podría pensar que la ilusión de éstos me ha hecho navegar por los desagües de mis desechos reales, sobretodo porque es una manera de vivir muy peculiar y poco fiable. De ilusiones se vive, el amor las mantiene.

jueves, 8 de diciembre de 2011

« nada »

Todo. Sin pedirlo lo tengo todo y sin merecerlo te tengo a ti. Atento y leal. Te debo cada sonrisa que me regalas sin pedirlo, te debo el olor que has dejado, para que te recuerde, en mis sábanas. Tan soñador como yo, te entregas sin pedir nada a cambio, te regalas en peso con masividad, y te lo debo. Intermitentemente compatibles, nos elevamos, a la vez, con las manos cogidas, apretando hasta dañar para luego soltarnos sin caer, levitamos como si fuese un don nato. Me lo traes, me lo das, me embriagas, me exaltas, me excitas, me extasías. Real.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

« respóndeme »

¿Me merezco esto? ¿Merecía que me engañaras? ¿Merezco que el olor que has dejado en mis sábanas me asfixie mientras tú estás en los brazos de otro? ¿Y tú eres sincero? ¿Acaso tengo, yo, que darte las gracias por serlo, por confesarme lo que no tenía que haber ocurrido? ¿Por qué tengo que aguantarme, sentado y ebrio, las ganas de abrirte la carne en canal? ¿Fui yo el único que sintió algo? ¿Por qué me llamas cariño? ¿Para qué quieres que te perdone? ¿Estás arrepentido? ¿Pensaste en mí? ¿Te duele hacerme daño? ¿Estás tranquilo? ¿Estás despierto mientras yo me derramo por dentro? ¿Estás, ahora, con él?

« adiós N, hola T »

Hacía tiempo que no me picaba tanto todo el cuerpo después de recibir una mala noticia, hacía tiempo que no las recibía. Tampoco ninguna, antes, había sido tan cruel, tan dolorosa y tan inesperada. Estoy de luto. La culpa la tiene N. ¿Quién es N? Lo ruin, la traición, la violencia, el lobo con piel de cordero, el dolor, la suciedad, lo inadaptable, la daga, las lágrimas, la sangre que se derrama sin piedad, el silencio, el abismo, el vacío, lo infiel, lo absurdo, lo extravagantemente malo. Ese es N. Alguien que se encargó de destruir la confianza, de borrarlo todo con hechos de los que no me constan sino seis palabras.

No me pidas perdón, por favor, no te humilles como lo hiciste conmigo. Adiós N. Hola T.

martes, 6 de diciembre de 2011

« todo »

Nada. No veo nada. Te saco, te imploro y ruego cada palabra que pronuncian tus labios. Disfruto al oírte pero creo que tú, lejos de pensar lo mismo, te sientes obligado a satisfacer mi capricho, que no dejas de ser tú. Casi siempre tú. Y tú sabrás porqué lo has hecho y cómo me has atado a tu sombra convirtiéndome en cualquier animal fiel a su amo. Torpe y decidido a quererte sobre todas las humillaciones y defectos que me hagas y puedas tener. No me importa, aunque termine mal, no me importa. Porque sé que llegará un día en que el animal que se arrastra hasta tus pies se convertirá en desechos, en un despojo que llorará tu ida. Estoy preparado para empezar, igual, de nuevo y terminar, de nuevo, igual.

lunes, 5 de diciembre de 2011

« mucho es poco »

¿Cuánto es siempre? No es lo suficiente para que me sienta satisfecho, ni me basta para conseguir ser feliz. Ahora que te conozco me atormenta saber que no podré disfrutarte sin establecer fecha de caducidad, porque desde que me fundí en tus ojos únicamente trato, antes de alimentarme, de alimentar lo nuestro, de llenarme de ti, cuando trago, cada bocanada de aire que expulsan tus pulmones. Así me acerco cada vez más a la vida, con la ayuda de tus latidos cerca de mí, con la impresión de que lo hacen para mí. Me gusta ser egoísta queriendo siempre mucho, más intenso y bueno. Y si un siempre no es suficiente, ¿Cuánto debe ser lo suficiente? Dímelo y no me asustes. Quiero que tú tampoco lo sepas.

viernes, 2 de diciembre de 2011

« rápido »

Alguien me dijo una vez que la felicidad es relativamente efímera en seres como yo, que nada sería serio, que para mí no existiría placer más allá de lo carnal. Me gustaría saber si después de una lágrima puede haber una sonrisa, si después de un golpe podría haber cura, si a través de un puñal en el pecho aún se podrían escuchar los latidos de un corazón. Supongo que sí, no debo ser el único.

jueves, 1 de diciembre de 2011

« escombros »

Nunca entendiste nada, hasta que de pronto empezaste a entenderlo todo. Yo, sin embargo, lo supe desde el principio, sabía que no llegaríamos a consolidarnos, que aunque nos desviviéramos por luchar en contra de lo obvio, terminaríamos enterrados y recluidos por los escombros de una fortaleza condenada al fracaso. Fue muy difícil dar el paso y admitir que habíamos puesto el nombre equivocado a lo nuestro, que el objetivo que nos despertaba cada mañana era forzar a que todo prosperara sin resultado. Pero más difícil fue devolver mis esperanzas, deshacer mis sueños y recomponer mi futuro lejos de ti, contigo, pero diferente.

Hemos cambiado el concepto de frente a los demás, a los pocos que involucramos por tus miedos, pero somos los mismos, que pensamos igual y que aún conservan sus ideas. Sé que, recíprocamente, nos queremos, distinto que ayer y sé que guardamos un grato recuerdo de lo que vivimos.

Vivir juntos y ser infelices para poder ser felices. Nunca más.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

« me alegro »

Todo se desvanece y lo que jurabas sentir por mí, hace dos días, ni se ve ni se huele. Lo entiendo e imagino que sería difícil para ti avanzar, retroceder para buscarme y volver a avanzar, en bucle. A mí tampoco me gustaría arrastrar con alguien, distante, a contracorriente.

Después de todo, me aburro y me alegro.

martes, 29 de noviembre de 2011

« no quieres »

A veces te encuentro sin ganas de involucrarte conmigo. Veo como te avergüenza pertenecernos. Yo también me arrepiento y vuelvo a comenzar. Pero si no quieres no debes. Si no tienes no puedes.

« siempre »

Es una posibilidad, pero existen varias. Podríamos unirnos y ser uno el resto de lo que dure nuestras vidas o podríamos vivir juntos y ser dos hasta que mi muerte nos separe. Hay ocasiones en que, aunque el destino no se pueda cambiar, sí que se deben dibujar trazos que lo moldeen, inventar sonidos que reproduzcan la banda sonora de nuestra vida, recuperar momentos en los que, cuando la luz del sol retozaba sobre tu cara, te convertías en el ser más hermoso que existe en la faz de la tierra.

Es una elección. Un voto de confianza, hacia ti, para ser como tú y los tuyos, para vivir sin miedo a tu lado, para pertenecernos sin pensar en el paso del tiempo. Una decisión que no puedo tomar solo, porque necesito que me entiendas por dentro, porque eres pieza esencial en la conversión. Es una opción delicada pero con idéntico camino; infinito como eres, limitado como soy y juntos.

Cuando se acaba el sendero, o saltamos y vivimos, o esperamos a la muerte.

lunes, 28 de noviembre de 2011

« ámame »

Ábreme la piernas y derrama sobre mí todo tu amargo espeso, tu amor desecho, tu olor con experiencia y aventuras. Sale mi espalda en busca de tus manos. Agárrame el cabello, muérdeme entero, cómeme el alma, vomítala después mediante tu miembro. Perfórame. Miénteme, mátame. Vuélveme loco y embriágame lentamente con tu voz.

domingo, 27 de noviembre de 2011

« **** »

Salí a buscarte y me equivoque al pensar que podría encontrarte en un supermercado.

sábado, 26 de noviembre de 2011

« malherido »

Me duele y no lo puedo evitar. Estoy arrepentido y no basta para pararlo, no es suficiente para que cese de correr la sangre de entre nuestros dedos. Espero inerte a que hables, te sacudo la frente esperando a que respires, a que me des una señal de que aún puedo confiar en ti, apoyarme en ti para ponerme en pie. Y podría esperar años. Si cantar ayudara, entonaría tu preferida, en una noche gris en la que el llanto se apodera de la habitación oscura y sucia de rojo.

Cúlpame aunque seas tú el verdugo, hiéreme aunque seas tú el malherido.

viernes, 25 de noviembre de 2011

« cámbiate »

Hoy lo volví a hacer. Tenía ganas de probarte por dentro, no me acordaba de como eras ni que se sentía. Me gustó. Eres tal cual me imaginaba aunque considero que yo soy mejor que tú y tú lo haces mejor que yo. Hoy tu espalda me hizo rendir, nunca la había observado así, desde allí, para mí, hasta que yo dijera basta a la sumisión. Tu voz agitada temblaba junto a tus manos que flaqueaban por las acometidas que recibías desde lo alto del sofá. Confieso que aunque disfruté me sentí extraño, no era mi lugar. Yo sé donde está, tú sabes dármelo y nos gusta como ha sido siempre. Pero esta noche te merecías besar el suelo, morder la almohada y escupir el dolor de hombre herido en las entrañas.

Es la primera vez que te como y me bebes, es la primera vez que no te miro a los ojos. Sobra decir que me gusta debajo, detrás y viceversa. Como a ti.

jueves, 24 de noviembre de 2011

« escupir »

Estoy lleno. Harto y cansado de palabras sin sentido que rebotan en mi cabeza sin parar. Palabras junto a preguntas, sin respuesta, que fabrico para hacerme más incómodo el camino. Un viaje con destino y final pero sin fecha ni compañía, con luz y libertad pero sin esperanza alguna. Vivir despacio y deprisa sin coros, sin músicas que me acompañen, con la brisa en contra, con el vello de punta todo el rato.

Y me reboso. Me sale por cada poro, hasta aburrir, tanto excedente de rimas que nunca volveré a escuchar y tantas piedras que me niegan el paso, que mi paciencia termina cayendo en picado sobre el lecho de la indiferencia. Y pudiera ser tan aceptado como quisiera, tan popular que me volvería loco y tan poderoso que mis pensamientos se enfriarían. Frío es lo que me invade cada vez que experimento el olvido tras una temporada de más idas que venidas, y tras el frío, la sequía. Escasa cercanía y humedad entre mis dedos y un lápiz barato. Hielo que sirve para calcar mi desdén en un papel o en cualquier lugar donde descanse el único lienzo sólido de mi cuerpo; mi inmune lengua, tan mentirosa, tan mil cosas más que no sabría enumerar, tan otras tantas que no he descubierto.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

« me rindo »

¿Estás despierto? Yo también. Me quita el sueño, probablemente, lo mismo que a ti. La falta del roce de tu piel me desvela y no es fácil conseguir que te acerques. Hoy no dormiré tampoco, tal vez porque me presiona tu ausencia, tal vez porque me siento aliviado.

Siempre pude conseguir cuanto se me viniera en capricho. Siempre pude construir sueños imposibles sobre mis brazos, sobre tu cabeza desamueblada. Ahora no puedo seguir tirando besos al cielo con destinatarios en blanco y si pudiera no sé si me quedan ganas. Y volvería a poseer el deseo de que me poseyeras, no me ocuparía en borrar ni el más mínimo rastro de tu saliva en mis labios. Todo por vivir como lo hice y añorar lo que me falta.

Lo que ayer me parecía un reto mañana me aburre. Por tu culpa.

lunes, 21 de noviembre de 2011

« piedad »

Ahora, que veo como el tú que no me entiende soy el yo que no se decide, lloro culpándome de lo que fue y no funcionó, de lo que no pudo ser y siempre añorabamos. Solo, castigándome y rasgándome la piel buscando la felicidad que no merezco.

sábado, 5 de noviembre de 2011

« toca »

Toca aquí. ¿Notas como se mueve? Al sentir tu tacto en el pecho salta hasta querer salir, desorbitarse al exterior. Corrompe y aligera el flujo de vida que me corre por las venas, dice que sí. Responde gratuitamente a tus caricias, se acostumbra muy rápido a lo dulce de tus manos, al placer que le das superficialmente con los dedos. Métete. Házmelo otra vez.

viernes, 4 de noviembre de 2011

« háblame »

Es la 01:37 y el teléfono suena más alto que nunca, retumba por todos los huecos de la casa y me despierto poniéndome, de un salto, en pie. Hace frío y tengo sed. El dispositivo identifica la llamada como desconocida y aprieto la tecla verde esperando una respuesta del locutor. Sólo se escucha como el aliento del del otro lado choca contra el micrófono, haciéndome incómodo el momento. Pero no cuelgo, únicamente pestañeo para temblar. Ya no hago preguntas. La respiración de los dos se agita, noto como mi pulso, y el tuyo, también.

Dime algo. Necesito que me digas que eres tú. Dime que estás ahí, dime que estás aquí. No tengo ninguna duda, pero sí miles de sospechas. Ahora mis músculos se engarrotan a medida que baja la temperatura y se congelan mis pies descalzos. Dime que no te fuiste, dime que no eras tú, háblame otra vez. Te he adivinado porque memoricé la forma de tu vaho en mi nuca, sé que eres tú. Dime que volverás, dime que estás vivo, dime que lo sientes. Yo lo siento.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

« z »

Después de la H llegó la Z y con ella todo acabó. Terminaron los días soleados en los que mirábamos como el horizonte, tornado a naranja, se tragaba el sol. Se fueron las noches en las que, embriagado por el peso de tu cuerpo y el sabor de tu sudor, soñaba permanecer a ti hasta el alba. Enloquecía de amor por tu sombra, suave y calmada, me arrastraba con pasión a tu figura, serena y confusa. Lo podría haber hecho mejor, podría haber sentido más, podría haberme entregado. Y tú también. Fue la única vez y la última. Contigo las estrellas del cielo se mezclaban con los lunares de mi espalda y el brillo de tus ojos irradiaba tanta luz como cualquiera de ellas. Energía infinita entre los labios. Era mucho fuego y luego calma, además de placentero, muy importuno. Era todo y poco. Eras tú y yo, y era perfecto. Nadie más hasta ayer. Ayer apareció la distancia, un camino que se bifurca, un sol que desaparece cuando llueve. Llegó la mirada que se esconde para llorar, la boca que se tapa para gritar.

Desde ayer fue, fuiste y fui.

lunes, 31 de octubre de 2011

« fuerza »

El hilo que sujeta los botones a la camisa se afloja irremediablemente tras tus tirones, dejándome el pecho descubierto. Después de casi un siglo sin verte la cara, me hipnotizas con tus labios en toda mi piel, buscando calor en el frío que dejaste, manipulándome brutalmente como recuerdo, dejándome sin aliento otra vez. Me dejo hacer, boca arriba y con los ojos cerrados, por tus brazos lo que te apetezca, que parecen que esta noche son cien.

miércoles, 26 de octubre de 2011

« express »

Ando, guardando el equilibrio, con pasos cortos por una vía de tren habilitada. Se escucha, en la profundidad, el roce de las ruedas con el raíl y el silbido del vapor escapando de las calderas. Quedo inerte ante el gigante rojo que surge del palmeral y con los brazos abiertos le doy la bienvenida al final de mi vida.

Cobarde pero superficialmente extravagante.

lunes, 24 de octubre de 2011

« pasado »

El pasado es capaz de volver. Es un clásico que te sigue, sin que lo veas, para sorprenderte hoy si hace falta. Te mira. Asecha tus pasos esperando un desnivel para surgir en la sombra de cualquier calle húmeda y no se equivoca. Si vuelve lo hace para quedarse. Vivo y loco como antes, ciego y bruto como siempre. Escucha tus lamentos por las noches, se bebe y alimenta de tus lágrimas. Corre como tú, grita como tú. Está detrás. Viene, te desafía y se queda. Y se va para volver. Te come por dentro y te vacía hasta dejarte hueco. Sientes que no hay nada por lo que luchar, que todo es un juego del destino, que nada será igual. Te dejas ganar, lo dejas entrar. Y retrocedes mil pasos hacia él. Ahora va delante de ti. Te guía y te pierde, te lástima y te chupa la sangre. Es capaz de dibujar arrugas en tu rostro con sus palabras, de amargar lo dulce de tus labios, de matar lo vivo de tu cuerpo. Tiene ventaja, siempre. Te hace caer, siempre. Termina bien, nunca. Te hace pequeño y envenena, te quita la esperanza, te amarra a lo oscuro. Todo negro. Todo mal cuando pensabas que era mejor. Te compensa en lujuria, te disconviene en dolor. Se hospeda hasta debajo de tus uñas, te cose la boca con alambre de espinas. Y lo ves. Te corre por las venas y decides abrirlas, sacarlo y quitar el tapón de la bañera. Habrás vencido y no lo sabrás.

viernes, 21 de octubre de 2011

« llorar »

Nunca me arrepiento de llorar. Me gusta llorar y si se tratan de lágrimas diluidas en sangre, mejor. Vivo con los ojos inyectados en rojo y con los carrillos salados en carne viva. Derramarme por dentro ya no me provoca fijar mi estado de ánimo en alguno particular. Y son de todo, menos lágrimas de cocodrilo, porque yo me las creo. Torrentes de agua que me escuecen, que me liberan, que me muerden, que me arrastran, que me guían, que me matan.

Seguiré así hasta conseguir ahogarme en mi propio llanto.

miércoles, 19 de octubre de 2011

« hoy muero »

Tus brazos me arrastran, por los pies, como dos esclavos robustos por el frío del suelo, que me raspa la carne sin piedad. De la garganta se me escapan lamentos que sólo oyen mis oídos, gritos desesperados que sólo escucha el silencio. Mis uñas se disparan buscando agarrarse a los tablones de madera, húmedos, sin resultado. Me arrancas la ropa interior, junto al alma, de un mordisco, me rocías después, con el ácido de tu saliva. Me olvido de escapar y lucho por aliviar el dolor de mis heridas, que se transforma en una, conforme tus patadas me golpean al ritmo de tu ira. Por mi cabeza, con los ojos molidos y desorbitados, pasan recuerdos de la tarde en que te conocí. Un día que terminó con tu mano de mi mano porque yo lo decidí.

Únicamente me queda morir con la paz de que tú morirás conmigo, porque tú lo mereces tanto como yo. Hoy he muerto porque yo lo decidí. Lo decidí contigo.

martes, 18 de octubre de 2011

« vuelve »

Las gotas, que se desprenden del grifo de la ducha, recorren mi pecho antes de perderse bajo mis pies. Esta vez es distinto, el agua se desliza en mi piel trayéndome a la memoria los recuerdos de la presión de tus dedos. Respiro y siento el soplo de tu aliento en mis mejillas, abro los ojos y veo tu lengua entre mis labios hacia mi adentro. Me miro de perfil en el espejo y hallo en la mente la última vez que te vi. Te levantabas, con cuidado, del lado izquierdo de la cama y caminabas, de puntillas, hacia la puerta de la habitación mientras tu silueta se fundía en las sombras de la noche. Para siempre. Sentí dolor el primer día, remordimiento el segundo, pena el tercero, ahora únicamente me invade la lástima de un par de recuerdos.

La oscuridad vuelve a ser fría cada madrugada. Buscaré la luz, desde la habitación, en la ventana con la mirada perdida. Con el tacto de la humedad del agua en mi espalda, con la esperanza de que tus manos me sequen otra vez.

lunes, 17 de octubre de 2011

« pruébame »

Me tumbo sobre el colchón, con sábanas recién cambiadas, mientras en la oscuridad te pido que te desnudes lentamente. No me toques. Quédate ahí, en el rincón, y observa como mi espalda se arquea cuando flexiono las rodillas en busca de placer en mis nalgas. Grábame en tus retinas, amplia los poros de mi sexo, sostén la respiración sobre mi pecho. Es así como te imaginabas lo prohibido, lo mío y ahora tuyo. Nada te sorprende excepto que la distancia te excita más que tenerme entre tus brazos, más que lamer mi carne abierta. Tócate. Mírame y tócate. Cierra los ojos y llega hasta aquí, pero no te muevas. Mójame con tu saliva, envuélveme en tu sudor.

domingo, 16 de octubre de 2011

« derrota »

¿Empezar a contar que no me va bien es una derrota? No sé si, diciendo que estoy al límite de un abismo en el que, con tu ayuda, me he quitado la vida a golpe de caídas, he aceptado que perdí o queda poco para hacerlo. Me cuesta seguir andando cada vez que con tus actos borras cada huella que marcaba mi sendero. No seguiré haciéndome daño por querer que tu vida sea fácil y la mía la de tu esclavo.

Tu piel es tan cruel que si ahora me tocas no te siento.

martes, 4 de octubre de 2011

« soñé contigo »

Anoche soñé que viajaba junto a ti a un lugar donde el océano, entre azul y verde turquesa, no es distinto del que ahora me baña los pies, con arena blanca, del color de la harina, en la que crecían grandes palmas encorvadas. Conocí en tu compañía a gentes con la piel dorada y el cabello oscuro, con pecas en el torso y espalda, con la voz acaramelada pero grave, a veces irritables. Soñé con rocas pintadas de muchos colores, con cruces adornadas con plumas y conchas, con oro amarillo brillante, con peces enormes. Soñé con cascadas de película, con grutas imposibles, con tierra roja. Soñé con luciérnagas y aves, con perros y gallos. Soñé con tu pecho sobre mi espalda, con tu cadera sobre mis nalgas, con tus dedos sobre mis garras, con tu lengua por mi garganta. Soñé con lágrimas en mis mejillas, con risas en mi mirada.

Soñé que despertaba y aún estaba allí, solo en la cama. Soñé contigo y tú no estabas.

lunes, 3 de octubre de 2011

« tu calor »

Arriba, sobre la mesa, todo transcurre con normalidad. La cena avanza, el vino se acaba y en los platos restan cuatro pedazos de carne fría. Las velas se consumen y nuestras risas y miradas embriagan la noche pegajosa. Debajo, mis pies desnudos han encontrado un refugio donde se siente y palpita el riego de tu miembro, que te provoca rubor en las mejillas, donde mis ojos dejan escapar tanta complicidad que ni se nota. Tus manos trabajan entre los dedos de mis pies que con cada roce me atraviesan energía, me absorben el deseo, me imponen tu calor.

Hoy no tomaré postre. No me apetece.

domingo, 2 de octubre de 2011

« 13+13 »

He gastado, hasta hoy, 13 años de mi vida para "ir" a buscar las cualidades que me definen y otros 13 para "volver" con la experiencia que ha labrado el grado de madurez que ahora sostiene mis hombros, con el objetivo de mejorar, ser de provecho y desarrollar tanta sabiduría como merezca.

Porque el día, mi día, es perfecto, me deseo todo lo que deseo. ¿Quién mejor que yo para hacerlo? Feliz 26º Cumpleaños a mí y a todos los que lo compartan conmigo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

« tu camino »

Estaba allí, debajo de aquella piedra negra que pasaba inadvertida para todos los viandantes menos para mí. Desde que la vi sabía que cambiaría la forma en que actualmente soportaba la vida, llena de obstáculos, malamente aprovechada. Ahora soy feliz por caminar arrastrando los pies y dando patadas a diestros y zurdos, por tragarme las lágrimas que me sobraban en los ojos para después mearlas. Siempre pensé que algún día, al despertar, te encontraría abrazado a mí. Todo fue más fácil, más bonito. Así lo quisimos los dos, así lo quiso la piedra, así lo quiso el destino.

Tu camino es, afortunadamente, inmejorablemente, el mío.

jueves, 29 de septiembre de 2011

« no estás »

Es la 01:02 y no hago más que pensar en ti. Pero esta vez es diferente, muy extraño. Por mucho que intente rebuscar en cada rincón de mis recuerdos recientes no logro ver tu cara, no me acuerdo de ella. Sé dibujar pequeños detalles en un busto en blanco que apaño con los ojos cerrados cuyas piezas se desmoronan en el último momento. Y me siento fatal, tan mal que cada vez tu rostro se hace más borroso, con cada vuelta que doy en la cama tu cuerpo se aleja. Y ya no puedo más. Mis sentimientos se desvanecen y estás muy lejos para poder recuperarlo todo.

La vida que me fluye por las venas es tan triste sin ti a mi lado, que por ellas no corren más que lágrimas ácidas por tu ausencia.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

« estás aquí »

Cada segundo que pasa mi corazón late más deprisa excitado porque te aproximas a mí. Se me sale del pecho a todas horas cuando pienso en ti, cuando oigo tu voz, cuando con cada detalle tuyo se me hace imposible echarte de menos. Siento que el viento me trae tu aroma y tu voz, que la tierra me entrega tus firmes pasos, que el fuego me quema las manos como mientras te toco la piel. Me has acostumbrado a la compañía de tus labios y a cada instante extraño tu sabor, he experimentado lo que significa tener tus dedos entre los míos y ya mis extremidades no se impulsan sin notar tu presión.

Sabría adivinar, aún no conociéndote bien todavía, lo que ahora susurras a la almohada, lo que piensas hacerme en cuanto llegues.

lunes, 26 de septiembre de 2011

« lo haré »

Buscaré todos los motivos que me pidas para evitar que dudes que sea junto a mí donde está tu felicidad. Lucharé contra tus miedos e inseguridades para demostrar que valgo más de lo que tú perderías al enfrentarte a ellos. Te escucharé y apoyaré hasta que no pueda seguir la sombra de tu figura perdida y sin personalidad. Te haré valer y terminarás dibujando, con tus dedos, un corazón en mi pecho, sobre el que ya te pertenece.

Lo haré por ti, aunque por mí, para ti.

viernes, 23 de septiembre de 2011

« ven ya »

Miro a la calle desde el cristal de la ventana, tupido de vaho, frío del sereno. Mi mirada se desconsuela al ver que todavía no llegas y mis ojos se salen de sus órbitas buscando tu rastro en la oscuridad de la noche. Solamente mis manos, entrelazadas para superar la temperatura de ésta habitación, gozan con esperanza y son pacientes. Pienso en lo que haré al tenerte a mis pies y el resto de mis sentidos vuelven a respirar.

Hasta que no vuelvas no habrá luz, no volveré a soñar con el comienzo de un nuevo día.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

« 15 sep »

Ya llegó. Es él, tal como lo soñé. Se presentó de manera tan inesperada como previsible y me miró como siempre deseé que lo hiciera, aunque fuese de la manera menos factible. Lo hizo. Esta vez mi papel fue cerrar los ojos, pensar, crear en la mente y esperar que ocurriera. Él lo hizo todo mientras yo le esperaba con los brazos cruzados desde la orilla de la que ahora es nuestra playa. Me alegro. Yo no me hubiese atrevido, yo no lo hubiera hecho mejor.

Únicamente existe un lugar en el que, cuando el sol se esconde, sólo somos tú y yo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

« quemar el pasado »

¿Y de qué me sirven los recuerdos de tu cara si ya no la puedo tocar? ¿De qué me sirven, ya, los momentos que viví junto a ti si ya no los podré volver a disfrutar? Recordarte no me hace bien. Pensarte, sin tocarte y escucharte, es como tenerte y no saber quién eres. Si ya no cubres mis fríos, si no puedo soñar contigo, si mis lágrimas no caen sobre tu pecho, ya es hora de olvidar lo que me quedó. Dejar que todo marche entre fotos, fuego y lamentos, por penúltima vez.

jueves, 15 de septiembre de 2011

« hambre y muerte »

Aunque tengo un corazón que no te cabe en la boca estás acabando con el primer bocado y tus tripas aún tienen tanta hambre que se comerían tres más como éste. Soberbios sentidos que te envuelven la figura del hedor de un ser despreciable, un homicida valiente, un terrorista cobarde. Te resbala, por la comisura de los labios el rojo de mis arterias derruidas, obsoletas de socavones, muertas para tu placer. Gotean desde tu barbilla hasta diecisiete centímetros de donde yace mi cuerpo, inerte, abierto en canal. Sólo se escuchan el ruido de la sangre al caer y el choque de tus muelas al rasgar mis músculos vitales. Seré tuyo hasta que sea de otro.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

« me encontré »

Corro huyendo de la oscuridad que alumbraba mi soledad, dejando atrás vientos con cólera e incidentes desafortunados que me ataban y me postraban al infierno eterno, me amargaban al desasosiego de luchar por vivir y dejarme morir por miedo a abrir los ojos. Avanzar cada metro, a favor de la paz, supone empezar a respirar y llenar los pulmones que se sostenían con, tan sólo, un hilo de esperanza, más negra que verde, más lejos que cerca. Mi aventura contra lo feo del destino me enseña a que estoy expuesto, a que todo es posible y lo malo, por supuesto, también. 

Caminar con prudencia por el sendero de un destino imprevisible únicamente me permitirá conseguir un poco más de tiempo ante un final devastador. Siendo así habré logrado mi objetivo potencial que es salir del laberinto en el que ahora me encuentro, más negro que verde, con una salida que está más cerca que lejos.

martes, 13 de septiembre de 2011

« tú y tú »

Te veo sonreír e inevitablemente mi corazón se llena. No se de qué, de amor será. Amor puro, pleno, correspondido hasta el fin de los días. Haré lo posible por mantenerte en mí y sé que tú harás lo mismo, pero cuando no sepas te ayudaré. Lo necesito. Necesito mantener este sentimiento perpetuo.

Cuando recibo un beso tuyo, me llenas el resto del cuerpo y se abren todos mis poros, para respirar tu olor, a la vez.

lunes, 12 de septiembre de 2011

« alguien »

Sé que no es verdad nada de lo que me cuentas al oído, que ni siquiera soportas el contacto con mi piel, que con tan sólo verme cerca te provocan arcadas. Ya no sientes lo mismo y la aversión se palpa en el ambiente que nos rodea. Te marea escuchar mi voz, te aburren mis temas, te molesta mi aliento, te repugna mi saliva. Me aborreces por completo. Sueñas con poder librarte de mi ahora, descubres que nada de lo que compartes conmigo te hace ilusión, te sientes engañado por completo. Sonríes cuando te alejas, no das la vuelta para mirar como me voy, te das cuenta que me he ido cuando hace tiempo que estoy ausente.

Permite que no me crea, cuando me juras al oído, que dudas que, algún día, puedas encontrar a alguien como yo.

viernes, 9 de septiembre de 2011

« amárrame »

Al extender mis brazos en cruz empiezas a someterme con tus actos de dominación. Sentado sobre mi vientre, me atas los brazos, por las muñecas, al cabecero de la cama mientras me muerdes los pezones y recorres con la lengua, desde mi pecho hasta la barbilla. Asumo, extasiado por cómo me arden las entrañas cuando me tocas, la posesión de mi calor ante tu miembro. Me atraviesas sin pudor y ruidosamente de lado a lado y se asoman, por cada rincón de tu figura, tus ansias y desenfreno. Las malas posturas, aunque me doblan la espalda, no me preocupan menos que tus fuertes envestidas, pues terminan dilatando mis nexos dependientes a ti. Expulsan mis poros, cuando me liberas de los nudos, todo el veneno que estableces en mi.

Alcanzo la gloria cuando me intentas fecundar cada noche.

jueves, 8 de septiembre de 2011

« lejos, arde »

Di la espalda a todo lo bueno que me rodeaba porque creí que estaba solo, que ya no me quedaba nada. Fui egoísta por no ponerme límites, por no seguir pautas, por destruir el sosiego, por forzar a que todo cayera en picado. Todo un mundo de malas obras creadas y destruidas por mis manos. Sería incapaz de dar un paso atrás por arrepentirme al mirar que queda, he caminado para olvidar y ya no vale la pena sentir que debo soñar con lo que pudo ser. Ahora tan sólo queda arrojar palabras sueltas desde la distancia, a espaldas de lo que dejé.

Detrás arde lo que aún me enajena el sueño.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

« ¿dónde? »

Hoy no hay ventanas que iluminen mi cama, ni cristales, que con el sol, calienten mi frío. No existen ruidos de pájaros, ni vientos que arrastren las hojas. No hay agua que abastezca mi sed, ni cerco que limite mi espacio. No tengo piel que cubra mis huesos, ni lágrimas que indiquen mi dolor. No siento el tacto de las espinas, ni trago saliva al hablar. No escucho latidos adentro, ni puedo nadar en tu mar. No sueño dormido con cuentos, no canto con tu voz a la par.

Extraño, me falta, no tengo. Te siento, te toco, ¿Dónde estás?

martes, 6 de septiembre de 2011

« mi juego »

Hace tiempo que te escondes tras la pared que divide estas sábanas, que no oigo tu murmullo a través del soplo de tus labios, que no veo tu mirada tranquila a través de la almohada. Me arde el tacto con el bloque astuto de tu carne, me hiere el frío del aire de tus besos. Me prohíbes, con eterno castigo, el alimento de tu cuerpo abierto.

Ven un instante y provócame el deseo de volver a tenerte. Pero no juegues conmigo.

lunes, 5 de septiembre de 2011

« maldito yo »

Al final, casi todo el mundo se enamora. Todo el mundo menos yo y algún otro pobre desgraciado, que estoy deseando conocer por si soy la pieza que le falta, tal vez no. Seguramente no. Estoy más acostumbrado a fallar, cada vez que comienzo a intentarlo, de lo que imagino. Sufro el pensamiento de que existen una conspiración varias conspiraciones contra mis deseos de sentar las bases de mi "eso", cuando el único elemento destructor que me rodea son mis manos y cerebro.

Y aunque me delate escribiendo una declaración manifestando mis dolencias, jamás admitiré que soy el terrorista de mi propia conspiración. Tampoco hay nadie que me pueda demostrar lo contrario.

viernes, 2 de septiembre de 2011

« veneno »

Ya no puedo hacerlo e irremediablemente, cada vez que te aproximas a mí, las piernas que me sostienen sienten un fuerte rechazo y dan dos pasos hacia atrás. Hoy te escuché durante horas, con la distancia prudente para prevenir la posibilidad de que tu falsa moral pueda ser contagiosa, sin decir ni una palabra, sin mostrar algún signo de indiferencia. Palabras vacías absolutamente empapadas de egoísmo, con ansias de protagonismo, escrupulosamente venenosas, torpes.

Quisiera abandonar junto a ti, cuando me voy, la necesidad que me invade de combatir, contigo, los brotes de mala persona que últimamente te definen. No puedo pues, aún así, de lejos, te quiero tanto..

Nada te importa salvo tu mismo. Lo que pretendes es persuadir a los demás de que los quieres tanto, que no tienes más remedio que quererte a la fuerza.
Ciudadano Kane.

jueves, 1 de septiembre de 2011

« me perdí »

Me desperté y descubrí, decepcionado, que en mis sueños había luz y aquí aún no amanecería, que soy extremadamente infeliz y que nada cambiará hasta que yo no quiera. Y no quiero, pero lo necesito.

Se me ocurre que tal vez soñé que lo hallaba. Soñé que sólo en sueños podría sonreír y ser dichoso. Que tocarte, por siempre, sería imaginarte, que para poder mirarte, hasta el fin de los días, tendría que cerrar los ojos.

miércoles, 31 de agosto de 2011

« ganas »

Estoy solo y tengo ganas de compartir mi ombligo. Siento ansias de casi todo en general, de experimentar casi nada en especial.

Me pesan, sobre la almohada, los ojos e intento cerrarlos conforme me prolongo hacia atrás. Extiendo los brazos sobre el extremo helado de mi cama y el vacío, que me inunda, me estimula la razón. Me provoca querer latir, sostenerme el pecho y sentir el flujo de vida, sonreír de medio lado al verme reflejado en el espejo de su mirada.

martes, 30 de agosto de 2011

« volví »

Me enfrenté al vacío. Caí. Vi a la muerte y volví a nacer. He sufrido uno de los peores momentos de mis vidas, o al menos, de los que ahora mismo recuerde. Lo más duro no fue mirar hacia abajo, ni cerrar los ojos ante el vértigo entre el aire y el suelo, sino caer. Es fácil pero duele.

Perdí el aliento, olvidé mis fuerzas, reviví el tormento, me hundí y aún estaba en el cielo. Matemáticamente tres segundos se convirtieron en treinta días y el mal aumentaba a medida que me desplomaba. Pero no llegué al suelo, no me estrellé contra mis lágrimas caducadas, hasta que me convencí de que tenía que terminar de caer para volver a nacer.

Volví para quedarme y siempre volveré. Solo.

lunes, 8 de agosto de 2011

« tan absurdo »

Vienes, te vas, yo paso frente a ti, vengo, no estás, no te vi, no sé si volverás, quizás. Tal vez, vivaz, te ame demasiado, sin embargo, a maldad, me recuerdes casi a ratos. No sé si sé que eso significa que será mejor perder de vista, un tiempo, lo que este sentimiento nos confunde mientras me haces el amor. Soñar, así, también fue demasiado, sentir, sin ti, es lo que ya había logrado. Ya he vuelto a tropezar.

Te esperaré otra vez, pues, no hay nada más por hacer que volver a ilusionarse con algo, tan absurdo, como tu cuerpo sosteniendo mis manos al bailar.

miércoles, 3 de agosto de 2011

« me entrego »

Camino hasta el salón de puntillas intentando hacer el menor ruido posible. Abro la botella de ron amarillo que guardo, a medias, detrás de El Quijote XXL de la estantería y me jarreo dos buches seguidos del licor a punta de botella, empinando por ésta. Necesitaba embriagarme de su dulzor a la vez que cerraba los ojos y escuchaba la banda sonora de tus ronquidos. Es lo que me hace tolerar las noches a tu lado, es por quien sustituiría a tu cuerpo inerte y frío de sentimientos. Es siempre así cuando me entrego a la borrachera, cuando te olvido hasta la mañana siguiente.

martes, 2 de agosto de 2011

« tu rehén »

Libertad. La sensación de alivio en las muñecas al dejar de ser sometido, entre las cadenas y la húmeda pared, me hacen mucho más fuerte de lo que era antes de convertirme en tu rehén.

Hoy, por fin, soy libre de ti y aún esclavo de la vida.

viernes, 29 de julio de 2011

« poco »

Lástima sentir que tus dedos se resbalan tan rápido sobre mi piel.

Tus manos fugaces me saben a poco, tu miembro volátil escapa fugitivo de entre mis piernas. Aprenderé a convertir los minutos en horas, a que el sol no vuelva tras la luna, a desaparecer y cambiar los días por noches, el aire por besos, el agua por sexo.

jueves, 28 de julio de 2011

« dos veces »

Aquella vez, cuando te juré que todo pasaría tal cual habíamos planeado, no conté con que no sólo éramos dos, con que también, además de tú y yo, hablaba y decidía el destino. Con que podría olvidarte antes de que me diera cuenta. Esa vez me olvidé de preguntar, antes de hacer promesas, cuánto dura el amor, y cuánto dura el olvido después del perdón. Ahora el juego comienza otra vez, yo ya olvidé, y tú no te has dado cuenta. Tú no me ves.

Seré todo lo que tú me pidas que sea, intentaré soñar todo lo que no pueda ser.

Tú, ahora, no me ves.

miércoles, 27 de julio de 2011

« días del final »

En estos días me asecha la sombra de la soledad, me sigue, me aturde, se abalanza sobre mí y me araña el alma, me destroza el corazón.

martes, 26 de julio de 2011

« resusitarme »

Está en mis manos enderezar mi vida hasta el punto en que no se noten las heridas que ahora me marcan el cuerpo. Es difícil enfrentarme a mis miedos, pero me toca pensar en mí, dejar de apretar los puños y los dientes ante la rabia, dejar de llorar porque no sea capaz de solucionar mis problemas de otra forma. Hoy lo haré, intentaré destruir todo lo que me atormenta. Ojalá tenga suerte.

lunes, 25 de julio de 2011

« ¿para mí? »

No buscaba nada en concreto cuando te encontré, no esperaba a nadie. Verte sentado en el suelo, con las manos en los ojos y cabizbajo, me hizo volver la mirada y fijarme otra vez y para siempre en ti. Te recogí del frío y fuiste tú quien me dio calor.

sábado, 23 de julio de 2011

« sola y triste »

Tras las huellas de tus pies me despierta, aquí otra vez, esta tristeza. Es tan frío este lugar, ha llovido casi un mar, y no regresas. Sé que darías todo por estar aquí, faltas y el aire sobra, mis manos se congelan y el corazón estorba. Queda tanto por decir y el silencio sigue aquí, haciendo ruido. Aunque no me escucharás no me canso de gritar; te necesito. No importa lo que pase, vivirás en mí. Sin ti perdí la luna, mis noches se desvelan, el cielo se derrumba.

Sin ti soy extraña en la ciudad, tiro al blanco de la soledad. ¡Vaya forma de pensarte! Te dibujo a cada instante, sin ti soy un sueño a la mitad, presa fácil de la oscuridad, tu recuerdo pega fuerte, tengo que volver a verte. No sé estar sin ti.

Ha*Ash – Extraña en la ciudad

viernes, 22 de julio de 2011

« i ele i griega »

Hoy me está pasando. Esta noche estoy sintiendo cosquillas en todo el cuerpo, que me provocan temblores y espasmos irregulares cada veinticinco segundos, es decir, continuamente. No puedo remediar sentirme así, ni quiero, al percibir tu cercanía. Casi estás aquí, sé que quieres estar aquí, conmigo, y por eso, al cerrar los ojos, te veo. Te dibujo agarrada de mi mano, corriendo por la arena, saltando a toda velocidad con los brazos abiertos, tragando el aire que te llega de frente, imagino tu pelo negro ondulado, respirando el viento, nuestro viento, que te espera. Estoy nervioso por sustituir este sueño, entre lágrimas, por nuestro reencuentro, que está próximo, que es ya.

jueves, 21 de julio de 2011

« lamento »

Si te urge puedes andar con él. Y cuando hablo, hablo porque es mi deseo y, desde luego, sé que el tuyo también. Lo que no voy a permitir es que, por culpa de satisfacer tus excesivas pretensiones, apure mi estilo de vida para asemejarlo al tuyo. No me gusta ser tú, lo sé porque más de una vez me has metido en tu piel. Es negra por dentro y hasta huele mal, te hace tornar carácter hasta perfilar la agresividad que sostienes, escupes el mal de golpe y te lo vuelves a tragar.

No quiero ser tú ni lo volveré a ser. Si quieres puedes meterte en mi piel.

miércoles, 20 de julio de 2011

« también »

Sonríe. Ha llegado la hora de alargar la piel de la cara y mostrar la alegría que sientes estirando los labios de oreja a oreja, enseñando los dientes e incluso la campanilla. Hoy tienes motivos de reír hasta llorar, de carcajear hasta que el estomago no te aguante, hasta que la punta de los carrillos, que se te inundan en la boca, se caiga a pedazos, hasta que te alcance la voz, hasta que te aguante el aire. Tal vez tú no lo sepas pero hoy es el día en que tus ganas serán mis ganas y tu cama ya no será la mía.

También puedes llorar.

martes, 19 de julio de 2011

« mientras dormía »

¿Alguna vez te has despertado con la sensación de haber escuchado tu propio ronquido mientras dormías? A mi sí y anoche fue la última vez. No me acuerdo qué soñaba ni con quién, tal vez con tu mirada de ayer por la tarde o con los problemas que me atormentan del trabajo. Desperté de espaldas a ti, tu posición también era contraria a mí, y escuché tus lamentos, oí como tu nariz aspiraba las lágrimas que se te escapaban por dentro. No me gusta verte llorar, por consiguiente tampoco oírte. Anoche fue cruel, no fui capaz de preguntarte el motivo.

Sé que no eres feliz. Yo tampoco lo soy, lo descubrí en cuanto me dormí.

lunes, 18 de julio de 2011

« teamomivida »

Es una sensación desoladora, que cuando menos, te hace llorar. Y no lloras, se te mojan los ojos y te hace vibrar la mandíbula, que es peor. Cada vez que mis labios se despegan de tu cara, al despedirme, mi corazón estalla herido, mi pecho convulsiona a dos mil por hora, tan rápido que se hace invisible a la vista, y mis manos te agarran fuerte como esponja al agua, como hiedra a la pared.

No superaré y gritaré que no puedo vivir sin ti hasta que te vuelva a ver. Hasta entonces te extrañaré en cada segundo. Porque es evidente, porque te amo, mi vida.

viernes, 15 de julio de 2011

« desierto »

Camino sediento por el desierto de tu indiferencia, castigando mis pies descalzos entre el calor y la dureza de la roca viva. No sé si, irme de tu lado, fue lo más correcto aunque ahora estoy realmente seguro de que no volveré, decidí andar de frente sin mirar atrás, decidí borrar mi nombre y mi dirección habitual.

Falta mucho para llegar pero me encuentro lejos, porque aunque desorientado, mi rumbo es allá donde tú no estés.

jueves, 14 de julio de 2011

« a escondidas »

Aunque el sol dejara de azotarme la espalda no podría dormir. Me entretiene mirarte de reojo bajo el brazo sobre el que apoyo la cabeza. Tu también estás acostado boca abajo con la cabeza casi enterrada en la arena. Te miraré así toda la tarde. Trataré de memorizarte.

miércoles, 13 de julio de 2011

« solemne trago »

Me imagino derramando, a mi garganta, raspando el paladar con un largo trago de Whisky Maltés seco y mi boca segrega tanta saliva que me inunda los carrillos y se arremolina en la traquea para formar un nudo indestructible. Sobrio, es fácil embriagarme de su sabor irreprochable, del calor que aporta a mis entrañas, del dolor que se lleva consigo. Me intenta poseer la garra transparente que recorre su botella y mi vaso. Me implora volver, me llora la necesidad de tenerme, de amarlo, de abrazarlo y que me abrace. Me tiemblan los pies, se me nota distraído y con ganas de arrastrarme a su amarillo intenso, a su olor volátil.

Pienso que piensa en mí, piensa que pienso en él. Sudaré la forma de valerme esa última gota que se respira, esa última gota que me alimenta.

martes, 12 de julio de 2011

« la tecla a »

Esta noche he quedado con alguien que no he visto nunca, al que, como cara, le pongo una "A" de "Aleph32", su nick. El mío es mi nombre, muy poco original.

Llevo toda la tarde pensando en como comportarme, que decir y que preguntar. Tenía un esquema en la memoria del que no recuerdo nada, ahora esta en blanco, como yo. Noto que he usado más perfume del que debía pero es que ha pasado tanto tiempo después de la última cita, que no recordaba cuales eran las dosis determinadas para estos casos. Y es que creo que mis poros lo están expulsando. Siempre me pasa lo mismo. Estoy sudando. ¿Será por el paso ligero? Iré más despacio. ¡Pero no tanto, llegarás tarde!

Aquí estoy, frente a la entrada, o salida según se mire, de "El Ophoro". Es la primera vez que vengo. Ni siquiera sé si las puertas se abren hacia dentro o hacia fuera, tampoco hay ningún letrero que lo indique. Me han comentado que es un lugar bastante cool. No sé qué tan cool ni me interesa. Respiro hondo. Empujo la puerta. No abre. Un brazo ajeno se interpone ante mis ojos, entre ellos y el pomo rectangular, y tira hacia mí. Un trac indica que la acción es correcta. Por inercia lo miro y.. ¡Mierda, es el chico que trabaja en la empresa que nos provee los tóners de las impresoras!

Mientras un hola, ¿que tal? sale de su boca, la mía tartamudea un mudo bien. Luego de carraspear y lo digo en condiciones. No me apetece ver gente conocida pero me parece ver a muchos en cada rincón. Me dirijo hacia la barra, que regenta una chica morena, seguido del que ahora también puede considerarse mi salvador ante mi problema con las puertas.

    ¿Cómo te llamabas?, implora saber.
    Bobby, le digo. ¿Y tú?, ruego.

Se hace un silencio. Semicierra los ojos, ajustando la nitidez que necesita para seguir mirándome y me contesta con una sonrisa de medio lado, a la vez que me distraigo en lo blanco de sus dientes.

    Me llamo Mario. Yo soy Aleph32.

lunes, 11 de julio de 2011

« hoy »

¿Hoy? De hoy no tengo nada que decir. Mañana veremos, mañana hablaremos. Mi hoy, se terminó para siempre.

viernes, 8 de julio de 2011

« se acabó »

Me quedo con el sabor salado de tus lágrimas al despedirte. Fue todo lo mejor que pudo ser.

« cero izquierdo »

Eres mi mejor amiga una de mis mejores amigas y me da vergüenza ajena ver lo poco que te preocupa saber como me siento en general. Pues mal. Me encuentro mal, estoy fatal y aunque no lo muestre me siento decaído, sin ánimos, decepcionado por el poco interés que muestras en mí y que provoco en ti. ¿Alguna vez te has preguntado por qué no cuento contigo para confiarte mis secretos? Creo que no, porque tampoco me has mirado a los ojos cuando te hablo.

jueves, 7 de julio de 2011

« uno más uno, uno »

Únicamente me cubre el cuerpo una fina capa de bálsamo de tu sudor. Caliente. Sentado frente a tu cabeza, con las piernas de par en par, alcanzo el cielo cada vez que tu humedad me come las entrañas, que rebozan de placer y vomitan, poco a poco, el excedente y flujo de nuestro amor. Mereces haber nacido atado a la pata de mi cama, merezco que tu lengua forme parte de mi miembro. Con la espalda arqueada al borde de lo inhumano y los pezones marcando de sangre tus manos, te preparo para acceder, por fin, al templo de mi interior.

Cuando el deseo se vuelve vicio, cuando el amor se llama sexo, cuando el humano se transforma en animal. Cuando dos es uno.

miércoles, 6 de julio de 2011

« 12:00 am »

Temo, conforme camino, a la oscuridad que con cada paso se hace más fría. Me dirijo, como cada marzo, desde hace siete años, a la cita de nuestro encuentro. Llevo en la mano izquierda un ramo de tus rosas favoritas, blancas, boca abajo, para evitar que se estropeen los pétalos. Te noto cerca y parece que tu presencia me dice; ven. Podría, en este momento, llegar a ti con los ojos cerrados y una mano en el pecho. Hasta el olfato de tus perfumes me empujarían a ti. Ahora, que estoy próximo al lugar donde me esperas, mi corazón late a mucho por minuto, tan deprisa que noto como bombea, como llega a cada rincón de mi cuerpo el riego sustancial de su propina. A mi cerebro le empieza a faltar oxígeno y a medida que me arrodillo ante ti se me escapan varias lágrimas al suelo de tus pies, en cuyo tramo me siento como en una montaña rusa. Y ahí estás; tan presente y tan invisible, tan vivaz y tan perdido, tan siniestro y tan vacío. Aunque no pare de llorar, estar junto a ti me da paz, me ayuda, me tranquiliza. Me traes recuerdos y te alimento reviviendo los míos. Soporto tanto dolor que me embriaga, aguanto tanta agonía que me hunde. Estoy helado, aun así tengo fuerzas para decirte al oído lo que he escrito, en el camino, para ti. Tocando el mosaico que reposa sobre tus pies me despido, otra vez, leyendo en voz alta; Descansa En Paz.

Estoy seguro de que, ahora que camino de espaldas a tu nombre, aprovecharás para olfatear a escondidas las flores que te traje. Como cada año.

martes, 5 de julio de 2011

« átame »

De acuerdo. Accederé a que me ates las manos y me cubras los ojos con jirones de la camisa que llevaba puesta, solamente porque me apetece imaginar que no es tuyo el peso que soporta mi espalda, que no son tus brazos los que me sujetan los tobillos. Y así, con lo que me da la inspiración, parece que hasta tu lengua es más larga y experta, parece que tu pecho es más extenso y robusto. Tu cadera está imantada a mis nalgas, tu sudor se ha vuelto más respirable que nunca.

Hace tiempo que tenía en mente la posibilidad de meterme en otras sábanas. Las tuyas, hasta esta noche, estaban frías. Deberías llegar a casa, con fuerza brutal y un ojo guiñado, más a menudo.

lunes, 4 de julio de 2011

« cerca »

Son tantas las horas de sangre que he derramado que ya mis pies no sostienen el peso de mi cuerpo. Solía pensar, y es por lo que así me encuentro, que a medida que aumentaba mi perseverancia obtendría el resultado de hacerme el favor de curarme las heridas. Después de todo, arrastrando esparadrapos manchados de rojo, seguiré luchando por conseguir soportar el final.

sábado, 2 de julio de 2011

« tengo lunas »

Jugar con la arena de la playa entre mis dedos, intentando hacer pequeñas dunas de grava negra, me recuerda a cuando te tocaba la espalda, cubierta de sal, mientras mirábamos en la orilla como la luna besaba a su gemela desde el cielo hasta el mar. Esas noches eran de ensueño porque únicamente importaba que estuviéramos juntos, que disfrutáramos estando solos y haciendo juramentos eternos que se romperían al amanecer.

Y aunque los días eran como infiernos no estaba mal poder soñar contigo hasta que el sol despertara al corazón que la luna había hipnotizado.

viernes, 1 de julio de 2011

« suicídame »

Para vivir así, hubiese valido la pena haber muerto cuando tuve la oportunidad de dejar que me rebanaran la cabeza. No encuentro, apenas, razones por las que mirar al horizonte con los ojos abiertos a la espera de un gran y definitivo paso. Tengo ganas de despertar en el día en que mis manos no rodeen el nudo de una soga al cuello, en que saltar al precipicio del abismo no consista en resbalar los pies de un taburete, en que la hoja de un cuchillo no corte más que el filo de una hoja de papel mojado.

No se salir. Búscame la vida que perdí, porque yo no tengo fuerzas. No me quedan sentidos. Estoy desorientado.

jueves, 30 de junio de 2011

« inextinguible »

No quiero que me eches una mano donde tus dedos se obliguen a entrelazarse con los míos. Me niego a volver a caer por el precipicio de tu espalda, esperando a que me mantengas a flote de tus tambaleos emocionales y del borde de la decadencia.

Superaré la necesidad de tenerte a mis pies aprendiendo a no mirar ahí, abajo, aprendiendo a olvidar que algún día exististe y fuiste mío.

miércoles, 29 de junio de 2011

« menospreciado »

Cúbrete la espalda antes de que la actitud del que viene destruya el poco amor que aún sientes por mí, y que ya malamente se atisba. No lo hagas por aventajar mis sentimientos contigo, hazlo porque sabes que sin mí no ganarás nada de lo que pierdas al marcharte. Piensa en ti y no te vayas. Quédate para poder irme yo.

martes, 28 de junio de 2011

« alumbrado »

Ésta era la última farola del camino. Conforme me alejo de su luz apresuro el paso, con lo que apuro el clinclineo de las llaves y se me agitan los pulmones. La noche ha sido corta pero tremendamente agotadora. Noto, al mover los pies y en como reaccionan mis pupilas ante la oscuridad, que me sobran más de seis copas, pero  no llevo la cuenta de qué ni cuanto habré bebido. Apuesto las pocas monedas que me quedan en el bolsillo a que mañana amaneceré en una cuneta a tan sólo diez metros de aquí. No puedo más.

lunes, 27 de junio de 2011

« bis »

Es, por lo placentero que se me hace cuando tu tacto me rodea a la altura de las caderas, la razón por la que cada vez que te veo, repito.

« vi luz »

A pesar de que mis ojos no te recuerdan, el brillo de tu mirada contra la mía me habla de que no es la primera vez que nos encontramos.

viernes, 24 de junio de 2011

« paño de lágrimas »

Ahora que estoy, otra vez, hundido me acuerdo de la cortina de mi habitación en la que me envolvía para desaparecer. Verde hasta el suelo. Me apoyaba en la pared de cuclillas con los ojos cerrados parando la hemorragia de agua salada que emanaba de ellos. Con las manos en los oídos hacía presión a la vez que, girando la cabeza hacia los lados, negaba lo ocurrido. Y desaparecía.

jueves, 23 de junio de 2011

« sobreviví »

Resistí al sabor inconfundible de tu mala carne y como superé a la muerte, ahora, me acompañan importantes secuelas. Con cada paso que di a mi favor, tú construías un peldaño más alto y difícil de rebasar.

miércoles, 22 de junio de 2011

« no puedo »

Hoy no puedo escribir. No aguanto las manos firmes a mis brazos. No tengo el corazón sujeto al pecho. No me encuentro los pies en el suelo. Hoy no puedo. No tengo. No quiero. Quizás, no debo.

martes, 21 de junio de 2011

« la culpa »

Al principio pensaba que tenías razón, pensé que abusaba al creerme tan vulnerable. Desestimaste mi falta de atención y me abandoné a tu voluntad por falta de valor. Por no saber defenderme soy yo quien camina con las manos vacías, con paso vago y hacia ningún destino.

Por tu culpa y, sobretodo, por la mía.

lunes, 20 de junio de 2011

« me arde »

Tengo calor y no hago más que dar vueltas de un extremo a otro de la habitación. Son las 04:07. No puedo dormir, estoy en pie porque no aguantaba el roce de las sábanas con mi piel ni la cercanía de tu cuerpo por la temperatura que desprende. Verte dormir me quita aún más el sueño, agota la paciencia de mis retinas, que se abren como platos y aumenta el dolor de mis ojeras, que se tornan al negro. Desde este lado del cuarto, el ruido del ventilador, que apunta directamente a tus muslos, camufla el aullido de tu garganta al roncar y me provoca encender el tercer cigarro desde las doce. Mañana es lunes, trabajo y promete ser un mal día. Tengo ansias de apurar las caladas para volver a estirarme sobre la cama, húmeda de sudor, y dar vueltas hasta levantarme para fumar, otra vez, echando el humo hacia el ventilador.

sábado, 18 de junio de 2011

« me toca »

Descubro, cada vez que estoy solo en la habitación y cierro los ojos, un rincón auto-inexplorado de mi cuerpo. Anoche llegó el momento de revelar, casi descuidadamente, que sentiría al tropezar con un dedo, humedecido con saliva, en la parte del cuello que descansa, tersa, bajo la oreja. ¡Qué pena por tu parte no haber puesto más empeño en mis propiedades erógenas!

Te confieso que me toco y no me faltas tú.

viernes, 17 de junio de 2011

« crueles »

Esta mañana al despertar he vuelto a recordar lo que soñé anoche. Corría fugitivo del mundo acompañando a un hombre que se avergonzaba de su procedencia por miedo a ser juzgado y recriminado por ello. Lo cierto es que era perseguido. Yo no hubiese corrido, yo hubiera luchado por defender las raíces a las que me debo, si no sintiera la necesidad de ayudarlo a escapar por miedo a ser condenado por la manera en la que amo, distinta a la de la mayoría, distinta a la de ellos. Recuerdo que a mi también me perseguían.

jueves, 16 de junio de 2011

« querido H »

No puedo. Me niego a borrarte y sacarte de mi mente. Siento la necesidad de nombrarte y, aunque no te lo mereces, a partir de hoy lo haré. Te he puesto una inicial. La H. No hace falta utilizar la primera letra de tu nombre para que sepas que te dedico parte de mi vida, por eso no he pensado en ésta. La hache es la mejor manera en que, al pronunciarla o leerla, me suene como si nada. ¿Te suena? Castigada hasta siempre por el olvido de cualquiera, imprescindible para solamente aparentar, necesaria para alargar sin hacerse notar.

He decidido que tú seas mi hache porque yo soy la tuya.

miércoles, 15 de junio de 2011

« olvido »

Nadar a través de tus manos, que me desplazan hasta la vida después de mi derrota ante mi antiguo amo, me devuelve la sospecha de poder olvidarlo antes de lo que creía.

Volver a nacer, cortar por lo sano. Volver a querer, dejar el pasado.

« sin ti-contigo »

Camino rodeando la habitación, después de haber retirado los muebles que pudieran obstaculizarme el paso, arrastrando la espalda por la pared. Siento, a medida que avanzo, como mi cuerpo se transforma y levita haciendo lugar al tuyo. No me sorprende lo rápido que te has establecido en mi interior, pues no es la primera vez que lo haces.

Esta, a diferencia de las otras, es la única que soy consciente de que me poseerás durante el tiempo que te se antoje. Esta vez te invoco desde dondequiera que estés hasta el fondo de mis entrañas que extrañan tus pálidas manos sobre mi rostro, tu frio pecho recibiendo mi calor.

martes, 14 de junio de 2011

« como el agua »

Lindo follaje te cubre la espalda, mojada, que el sol alumbra con su esplendor. Las gotas del rocío de tu frente, se resbalan desde tu cuello hasta, pasando por los huecos, tus nalgas. Tu tronco reposa sobre el musgo de la roca y tu cabeza se torna a la derecha cada vez que, con tus dedos, peinas el remolino de tu cabello. Tus hombros con poros como espinas buscan el calor de tus manos, que a la vez, te cubren el pecho con los codos.

Quisiera fundirme, con la lengua, entre tu piel y sangre, y que mi saliva recorra, despacio, las formas de tu figura. Así, como el agua.

lunes, 13 de junio de 2011

« ¿así? »

¿Y por qué soy yo el que se siente, ahora, como el perro del hortelano? Odio los mensajes que no son subliminales, odio enterarme de las cosas que no me gustan y que todas las piezas encajen. Estoy celoso, nervioso y muerto de miedo. Tan solo quiero cerrar los ojos y esperar a que mañana el peligro de intrusión haya acabado.

¡Mierda..!

sábado, 11 de junio de 2011

« camino a ti »

"..y al tocarte lo supe. Ahora no puedo irme."
Durante la travesía, sobre el agua del océano, no me siento seguro. No estoy tranquilo. Miro hacia la gran roca con dificultad, ayudándome de la mano como visera, pues el sol encanta, con actitud de presencia, el azul del mar. Disfruto de la vista hacia lo verde de la tierra y deseo que las millas se hagan segundos para verte cuanto antes. Que tus pequeñas manos me acaricien el rostro y entonces sepas que he regresado para disfrutar de tu sonrisa, tan sólo dos días. Un poco menos. Tengo ganas de mirarte a los ojos para que me digas sin palabras que tú también me quieres.

Torturarme demasiado sería pensar, también, en la marcha, en hacer el mismo tramo pero al revés, alejándome de ti, princesa.

viernes, 10 de junio de 2011

« mío para ti »

Sabes que eres tú al que me refiero y sabes lo que siento por ti. Aunque a veces me dan ganas de tirar, las ilusiones que he puesto a recaudo de lo nuestro, por el precipicio de tus inseguridades, me detienen las ganas de seguir recibiendo todo lo bueno que me aportas.

Correré a tu lado cada vez que necesites que lo haga, aunque las rodillas me fallen de tanto caer.

Mírame. Sé quien soy y sé lo que sientes por mí.

jueves, 9 de junio de 2011

« vanidad »

Maldita soberbia que te marcan los pies con cada paso. Destruyes con tu impávida mirada cualquier sentimiento que se desvíe hacia ella, vuelcas con tus palabras toda la poesía que pronuncien mis labios, entierras con tu frivolidad cada sentido latente entre los dos.

Si entre tus brazos busqué, en ausencia, la paz que necesitaba, hallé la sensación de estar entre el talón de tus zapatos y el suelo.

miércoles, 8 de junio de 2011

« olor a café »

No soporto tu aliento con olor a café, pero no puedo alejar mi olfato de tu cara. Me atraes. Junto a tu mirada se evaporan parte de mis obsesiones y manías. A cinco centímetros de tu boca me siento afortunado por estar junto a ti, en tu cama, aquí, contigo.

Al permanecer sobre tu cuerpo y que el peso de mi carga me marque la piel con la tuya, al agotar tu respiración absorbiendo el rastro de tu exhalar, destilando tu sudor hasta mi interior, descubro más razones para querer establecerme en ti hasta ahogar el fuego que ahora me derrite.

No soporto tu aliento con olor a café pero he aprendido a vivir con ello.

martes, 7 de junio de 2011

« despertar »

Abro los ojos. Estoy acostado, de lado, frente a la ventana, que permanece abierta desde que ayer el calor era insoportable en cualquier rincón de la ciudad. Yo me las he arreglado con eso y con un ventilador que tiene las aspas llenas de polvo y al que le cuesta arrancar. El tiempo ha cambiado y ahora, cuando calculo que faltan unas dos horas para que amanezca, el visillo de la cortina se levanta con un baile hacia dentro y fuera de la habitación, provocado por la fría brisa de la madrugada. A la vez que mis pupilas se acostumbran a la oscuridad, me entorpece el movimiento, al querer cambiar de posición, un brazo velludo que reposa sobre mi cadera.

¿Quién es hoy?

lunes, 6 de junio de 2011

« resaca »

Despierto de un sueño en el que todavía conducía borracho. Son las 15:46. Me duele la cabeza. Retumban en mis oídos, aún, la música de verbena y las risas de la madrugada. Tengo la boca pastosa, los labios secos y la garganta destrozada del alcohol y otros. Alcanzo mi hombro con la lengua y sabe a salado. Anoche estuve en la playa, todavía tengo arena entre los dedos de los pies y salitre en el resto del cuerpo, lo que me trae, en flash, el recuerdo de mi cuerpo tirado boca abajo en la bahía, con la ropa interior a la altura de los tobillos y jactándose de embestidas de aquel almíbar, también salado. No estoy muy seguro de si anoche vomité, pero necesito una ducha. Ahora, al levantarme, el dolor de cabeza aumenta y noto molestias en las piernas, sobretodo en la rodilla derecha. Me miro al espejo con pánico y me sorprendo al descubrir que tampoco tengo tan mal aspecto, olvidando unos ojos, que nadan en sangre, y la barbilla, del mismo modo, aporreada. Nada como el sonido del agua, al abrir el grifo de la ducha, en estos momentos, me da más placer.

Me encanta despertar con dolor de todo y memoria de nada.

viernes, 3 de junio de 2011

« vacío »

Sexualmente hablando me acabo de venir encima. He tardado muy poco en excitarme y un poco más en terminar de repasar memorias que me levantaron la moral y mucho de todo. Anoche paso igual y al terminar, después de acomodarme con los pies separados, uno en cada esquina de la cama, el vientre mojado de mi líquido y la respiración cada vez menos agitada, me dormí profundamente. 

Esta vez me está costando bastante conciliar el sueño, ahora, mis manos se sienten solas y mi espalda agrietada en dos. Lo menos que me atormenta es que tengo las manos sucias, lo que de verdad me inquieta es el grado de misantropía y hedonismo que podría llegar a alcanzar, de seguir así.

La vela beige se consume sobre la mesa de noche. Después de pensar, ahora que puedo dormir, ya no me apetece.

jueves, 2 de junio de 2011

« no, ya no »

Si tenerlo implica obligarte ya no lo quiero. Así, no me lo des.  

« quiéreme »

Mañana es tarde. Ahora lo quiero ahora. Dame ese capricho, no te pido más. No puedo esperar. Lo necesito ahora, por favor.

miércoles, 1 de junio de 2011

« detrás »

Aunque el agua dulce todavía me llega a los muslos siento que el frío me abarca hasta el cuello. Por inercia, mientras avanzo río adentro, camino de puntillas y me sumerjo a la vez que el agua me ahoga el vientre. El vello se irgue y mis pezones se endurecen. Mi otro sentido me advierte de que existen otros ojos que se posan sobre mi piel. Detrás.

Con un brazo me froto el pecho y abdomen, el otro avanza por el centro de mi espalda hasta el interior de mis nalgas. Se detienen mis dedos para hacer presión y repetir, con la palma de la mano abierta, la misma operación hacia arriba. Mi cuello da barcazos y mis labios se consumen, entre los dientes, ante mi lengua.

Cuando me dé la vuelta buscaré tu mirada, lasciva, dándose placer y quizás ya te habrás ido. Posiblemente nunca hayas venido.

martes, 31 de mayo de 2011

« en mi relejo »

A pesar de que no estoy seguro de tu existencia, te recuerdo cada noche, cuando me toco pensando en ti. Y a pesar de que nunca te he visto sé que estás aquí, noto tu presencia cerca y para mí. Despierto y sé que aunque no estás a mi lado, has dormido conmigo, que el sudor que me moja también pertenece a ti. Sé que has nacido. Sé que has sido concebido para mí, sé que pronto podré sentir que me amas como yo a ti. No me cabe duda de que algún día alcanzaré el clímax con el tacto de tus manos, que hoy no se distinguen entre las mías.

Mientras llegas serán mis dedos quien sellen mis labios, que gritan de placer simulando los tuyos, me abrazaré la espalda y seguiré mirando al espejo.

lunes, 30 de mayo de 2011

« buscar no es encontrar »

Hay personas que prefieren salir a la calle en busca de qué oportunidades se puedan presentar, quien apura cada segundo apartando y revisando qué obstáculos le puedan traer sorpresas, quien lucha contra tempestades por defender sus motivos para no permanecer sentado.

Yo me paso la vida disfrutando de mi libertad, con la poca estabilidad emocional que eso conlleva, y ahí ando. De todas formas, tampoco hay nada bueno dónde elegir meter la mano, para proclamar perpetuidad o jurar amor eterno, sin escoger tan sólo manzanas podridas. Y tal vez pueda dar impresión de que con esto me defina ser poco amigo de lo formal, pero es imposible planear la forma de reaccionar con cada relación y vínculo que se desee tener. Quiero complicidad, pero hasta cierto límite. No quiero nada obligado, nada pactado, nada calculado, nada artificial.

Lo mejor es vivir tal cual se te antoje dentro de tus posibilidades, por supuesto, sean cuales sean las consecuencias. Habrá días en que se gane y otros que, inevitablemente, no se tenga tanta suerte.

Hay personas que nacen para buscar y otras que prefieren encontrar. Pero la cuestión no es buscar sino esperar para encontrar o esperar para ser encontrado por alguien que busca. Porque buscar y encontrar, de la manera que sea conjugado, siempre lleva a lo mismo.

« orgullo »

¡Feliz día de Canarias!

viernes, 27 de mayo de 2011

« siervo »

¿Y ahora quién soy? ¿Para quién me he convertido en miserable? Destruí mi vida por perseguir tu codicia, por dejarme incluir en tus planes. Malditos pies que me arrastran a tu sombra, malditos ojos que no ven el lado siniestro de tu figura.

No veo salida. Así no sobreviviré a tiempo.

jueves, 26 de mayo de 2011

« malsano »

..y también por última vez, anoche te consumiste entre mis dedos mientras apoyaba la frente sobre mi mano derecha. Tu olor me asfixiaba, tu sabor me intoxicaba. Ahora sólo queda el humo de tus cenizas vaporizándose en el aire.

miércoles, 25 de mayo de 2011

« la última vez »

Donde las dan, las toman. El segundo suele ser más cruel que el primero, las consecuencias más dolorosas. Todo está mejor vivido, mejor tramado. La carne se vuelve de piedra y descubres en tu prójimo a quien nunca quisiste conocer. Sospechas que todo lo que parecía sincero no lo era, que todo en lo que se basaba lo vuestro era mentira. Engañado y rehusado pides perdón al que, tiempo atrás, te lo pidió a ti y viceversa. Un circulo vicioso, un remolino de emociones que, desgraciadamente, hoy, definitivamente, llega a su fin.

martes, 24 de mayo de 2011

« rebelión a cuatro patas »

Para cuando había llegado al lugar que tantas veces le había premiado con el aire triunfante que lo definía, el sol quemaba, reluciente, la copa de los pocos árboles que conformaban la clara selva y su nuca, que tornaba de rojo a negro. Con la espalda encorvada y el ojo izquierdo guiñado, arrastraba, afinadamente, los pies sobre la hojarasca de los restos del otoño caduco y conducía sus brazos, armados con una semiautomática, hacia la que consideraba su presa más potencial. Los ojos de la salvaje bestia, al escuchar el sonido del seguro del percusor, miraron de soslayo a todas las direcciones y sus orejas se abrieron, erguidas, como campanas. Antes de apretar el gatillo, el cazador se limpia el sudor con el brazo derecho y apura, otra vez, el giño ante el visor de la escopeta. Mientras ejerce la maniobra del disparo con el dedo índice curvado sobre el detonador, su sonrisa se tuerce hasta su oído izquierdo, enseñando así sus dientes, amarillos del tabaco, hambrientos. 

Buscaba el verdugo satisfacer su apetito de sangre y camina, ahora, victorioso por la senda que descubrió el horror del inepto e inocente animal.

« chiribitante »

Éste instante es mágico. Indescriptible. Intentaré vivirlo todo lo mejor que pueda, durante el tiempo que dure o me dejen. Indefinible.

lunes, 23 de mayo de 2011

« huída »

Salió el sol para eclipsar a la luna cuando más necesitaba el brillo plateado de su aurora. Terminó el beso en el momento en que imploraba ser ahogado en tu saliva. Mi corazón dejó de latir justo cuando más amor sentía por ti. Desperté del mágico sueño que me envolvía para enfundarme otra vez a la mala realidad.

Aún siento la punta de tus dedos despegarse de los míos y parece que fue ayer.

sábado, 21 de mayo de 2011

« mi último suspiro II »

Con la garganta auto obstruida y con los pulmones hinchados intento trepar con inquietud la pared, que rechaza mis pies en varias ocasiones. Al cuarto intento va la vencida y logro emanciparme del techo y abracar el aire de lo alto del edificio con mis extremidades. No hace falta coger impulso. Abro mis brazos en cruz cuán águila real y me dejo caer al abismo. Mientras me precipito noto como el agua de mis ojos recorre mi rostro, a la vez que mis recuerdos pasan, en segundos, por mi frente antes de llegar al suelo.

viernes, 20 de mayo de 2011

« mi último suspiro »

Cobarde. Dicen que esto solamente lo hacen los cobardes. Me da igual lo que puedan pensar, yo no considero que lo sea. Hasta podría sentirme afortunado del grado de valentía al que tengo que hacer frente. Mentiría si dijese que nunca lo he pensado, al contrario, está totalmente amueblado, previsto y planificado en mi cabeza. Nunca sabré si el futuro que me esperaba sería mejor de lo que es hasta ahora porque no tendré tiempo, ni dejare que lo haya, de arrepentirme. Puedo aparentar ser egoísta pero yo no actúo y desarrollo conductas sólo pensando en mi beneficio, al contrario, me atormenta el estado de las personas que me rodean. Siendo así, prefiero que no se considere que tenga un alto ego si tomo decisiones que afectan al bienestar de mi porvenir.

Vida. No me queda mucha, algo más que un fino hilo, pero breve, muy breve. Sumergirme a través de mis pensamientos ahogará mis temores, me quemará las penas, asfixiará mis lamentos y enterrará las lágrimas.

No volveré pero tampoco quiero. Aún me quedan fuerzas para, a todo pulmón, imbuir el que será mi último suspiro.

jueves, 19 de mayo de 2011

« palabras »

Palabras y voces, que retumban entre cuatro paredes sin ventanas, me lastiman, me atormentan, me apagan la vida poco a poco.

miércoles, 18 de mayo de 2011

« ser quien no seré »

En mala hora descubrí, tarde desde luego, que la pérdida constante del tiempo siempre te pasa una factura muy costosa. Di vueltas y caminé en redondo. Todo se me subió a la cabeza.

Algún día volveré a ser quién nunca fui. Aún quedan relojes para mí.

martes, 17 de mayo de 2011

« y tú no estabas »

Mis pupilas retroceden hasta hace doce días y sollozan cántaros de lágrimas que expresan tanto dolor que mata. Y es en ese momento cuando se me empiezan a entumecer los pies, por el peso de los tuyos sobre los míos, cuando te intento guiar para bailar un vals de tontos. Te faltan veinte centímetros para llegar a mis manos por lo que no me queda más remedio que doblar mi espalda con el objetivo de alcanzarnos. De repente te esfumas para incorporarte en mis hombros. Luego te vas. Lágrimas intermitentes, consecuencia de tus llegadas y huidas, no me consuelan, me gangrenan la sangre.

Me duermo en llanto, me despierto empapado.

lunes, 16 de mayo de 2011

« estás perdonado »

Casi con cuatro segundos de tiempo de reacción me doy la vuelta para seguir con la mirada, incrédulo, tus maneras cuando pasas por mi lado y rebasas queriendo la línea de lo absolutamente soberbio. Así, para cuando has cruzado la calle, yo permanezco inerte y sorprendido por tu reacción. Sabía, teniendo en cuenta como eres y habiéndote conocido durante los últimos años de mi vida, que me darías bofetadas de ese tipo, que intentarías hacerme daño y acertarías en como dar en el clavo. Resignado, como siempre, regreso a casa desprendiendo perdones a tu favor con mi paso, pensando en que algún día volverás.

Ese día a diferencia de hoy, contigo, mis hombros no denotarán vanidad, mis ojos te miraran de frente y mis palabras, aunque temblorosas, serán sinceras.

domingo, 15 de mayo de 2011

« olvidémoslo »

Dejemos  que el viento corra a través de nuestros dedos que ya no logran entrelazarse. Admitamos, aunque a lágrima viva, que lo que nos unía terminó.

sábado, 14 de mayo de 2011

« házmelo »

Y cuando entro en la habitación descubro, sorprendido, un espectáculo de color en un pasillo interminable de pétalos de rosas y velas a cada centímetro del suelo. 

Solamente falta que me eleves con los brazos hasta el infinito de tu cama y me beses hasta el infinito de mi garganta.

« desganas de mí II »

¿Y por qué hacerme el dormido si lo que me enloquece es tocarte y que lo que toque me posea toda la noche?

Desde hace un par de días no nos dirigimos palabra alguna y sólo compartimos momentos como este. Me pregunto si la situación de mal ambiente la he creado yo, que soy quien te evito, o tú, que eres el que me bloquea seguir pensando con claridad ante tu presencia. Tanto que cuando me desquito de las dudas tú ya te has envuelto en un profundo sueño que te provoca exhalar quejidos, consecuencia de no sé qué tipo de sentimientos. Al voltearme sobre las sábanas beige de algodón y poner mi mano en tu hombro para atraerlo hacia mí varias veces a modo de llamada discreta, balbuceas un “¿qué?” mudo, con cuya respuesta determino que hoy tampoco tienes ganas.

Esperaré, como hoy, a que mañana te acuerdes de que cada noche duermo a unos pocos treinta centímetros de ti.

miércoles, 11 de mayo de 2011

« desganas de mí »

El clinclineo de las llaves en el soporte de la cerradura y el ruido de los talones de tus zapatos nuevos de Emidio Tucci me alarman de tu llegada a casa, con la antelación suficiente como para activar el tiempo de desconexión del televisor y girarme hacia la ventana para hacerme el dormido. Parece que te entretienes leyendo cualquier folleto que hayas recogido en el buzón de publicidad o en el parabrisas del coche que pagamos a medias. Al escuchar tus pasos cercanos, noto que cansados por lo pausados, llega la hora de entrecerrar los parpados y de acelerar la respiración para imitar un ligero ronquido. Entre el velo de mis pestañas, a través del espejo del rincón, admiro como te despojas de la americana y la cuelgas del respaldo de la silla con cuidado. Con la misma rapidez con la que deslizas el cinturón por los ojales del pantalón para sacarlo, te aflojas el nudo de la corbata. Ver tu silueta desnuda reflejándose en la oscuridad de la habitación me provoca una erección, que para cuando salgas de la ducha ya se habrá evaporado. Caes sobre la cama evitando movimientos bruscos y te despides de mí hasta la mañana siguiente tan sólo pestañeando y abriendo la boca, de medio lado, por miedo a que me despierte. Mientras, mi piel enloquece por el deseo de tocar tus manos inertes que yacen bajo tu cabeza y entre la almohada.

martes, 10 de mayo de 2011

« conductas »

Estoy harto y cansado de que cada vez que abres la boca sea para decir todo lo bueno, sincero, agradable e imprescindible que eres. Muy molesto de que presumas que como tú nadie alrededor y aburrido de tu discurso de falsa moral, que no permitiré un segundo más, me pongo en pie enseñando alas negras y colmillos afilados. No volveré a soportar como humillas a la única persona que ha puesto, y hoy se quema, las manos en el fuego por ti, a quien ante todos se ha arrodillado para besar tu suelo.

Te conozco y sé lo que quieres. Te conozco y sé que no cambiarás. Mejor será que te marches.

lunes, 9 de mayo de 2011

« volver »

Caminar sobre esta tierra, húmeda del abril, me trae recuerdos de antaño, de aquel tiempo en que de niño andaba por aquí. Suena, a través del cristal de la ventana, la melodía de una caja de música y el tarareo de una canción de cuna, que ahora se distorsionan en eco a mi cabeza. Volver a pisar la hierba rociada con el sereno de mis lágrimas de nostalgia, que corren en revancha por mis mejillas, me trae también, alusiones de olor a queso, maíz quemado y helechos. Torneo con la punta de los dedos el dibujo de la piedra que adorna la fachada, castigada por la lluvia, y sorteo una sonrisa que delata mi satisfacción al regresar.

Hoy me encontré con mi pasado y no me pesa.

jueves, 5 de mayo de 2011

« myolastán 50 mg »

Son casi las doce menos cuarto de la madrugada y ya te has dormido, como cada noche, después de caer agitado en la cama. Comienzo así, dejando antes unos minutos que permitan que caigas en un sueño profundo, lo que se ha convertido en el ritual que defino como mi mejor momento del día. Me encanta acariciarte la espalda, con delicadeza, mientras observo la zona repleta de lunares. Te mantienes en posición fetal toda la noche, lo que facilita que se dibuje, con tu figura, una silueta perfecta. La oscuridad de algunas partes no me permite saber hasta que lugar de tu cadera abarco con mis labios. El desvelo termina cuando me duermo antes de llegar a tus rodillas y me pierdo el deleite de entre tus pies.

miércoles, 4 de mayo de 2011

« atrévete »

Me encanta cuando descubro, cada día, tu cara sonrojada queriendo desviar los ojos al sentido contrario al que mirabas, pero el brillo de tus pupilas te delata. Entonces soy yo el que te responde con media sonrisa de reojo, una breve carcajada y un simpático arqueo de cejas. Me derrito cuando de camino hacia mí, te desvías en el último tramo, dejando tus deseos incompletos. Adoro la forma en que tus manos me acarician tímidamente cuando me saludas estrechando el brazo. Te delatan los temblores. Rozo el clímax cuando imagino a tus labios húmedos rozar mis mejillas en sequía.

Odio que las únicas palabras que crucemos sean unos buenos días tartamudeados.

martes, 3 de mayo de 2011

« casi púrpura »

¿Te pasa algo que deba saber? Hace días que te comportas de una manera extraña, no habitual a la que estoy acostumbrado. Sólo hay una razón por la que, cada vez que hablas conmigo, mires al suelo u otro lado, por la que cada vez que intentamos cruzar palabra tu color se torna al rojo. Si intentas decirme qué es lo que te preocupa tal vez podría ayudarte o dejarte de ayudar.

¿Ya no confías en mí? Se nota que no.

lunes, 2 de mayo de 2011

« mi equipaje »

¿Esperaras a que vuelva? Siento celos de tu cama y aun no me he marchado. Durante este tiempo, de reflexión, solo tuve tiempo de hacer la maleta de mis pensamientos y recuerdos. Los doble con cuidado. Ahora tengo el cuerpo desordenado y mi clima inestable.