miércoles, 13 de agosto de 2014

« al otro lado »

Desde mi lado de la cama te observo inerte, casi sin resollo, en imágenes de medio lado que los destellos de la televisión me permiten descubrir. Como si no pasara nada. En mi cabeza, al contrario, revolotean sentimientos que contradicen mi forma natural de ser. No puedo dormir y más desvelo me produce verte con rienda suelta en el descanso. No quiero que te despiertes, no antes de que yo me duerma. Tu tranquilidad me mata y aunque nada se mueve, todo se tambalea. 

Malditos hilos que me arrastran a tu antojo, malditos ojos que me paralizan la voluntad. ¿Por qué, si hueles a la porquería que nunca quise, sigo refugiándome en tu sombra? ¿Por qué, si tus manos me marcan la piel, no hago yo lo mismo contigo? ¿Por qué, si no te deseo, matarte no es la solución?

viernes, 25 de julio de 2014

« colonizar »

Descubrir que tu piel es más suave de lo que pensaba me irgue en alza. Sostenerte en equilibrio sobre mi pecho es tarea fácil cuando tú, liviano como una pluma, soportas el más tierno jadeo en forma de sonrisa. Y si tus manos se enredan con las mías será que aún es demasiado pronto para que te vayas. Y si tus dedos se pierden entre mis labios procuraré que encontrarlos no se torne en obsesión. Déjate caer. Seamos figuras de carne viva con fuego latente y sudor lúbrico. Sombras que a través de la persiana disponen dolor y placer, sofocan silencio y lascivia. Si no, tan sólo seamos.

lunes, 16 de septiembre de 2013

« ahora no, dear »

Intenté imaginar una vida contigo, pero ni imaginándolo me lo creí. Si todos los momentos que recreé, enseguida los rebatí, ¿para qué empezar a construir sobre el aire?

He pasado una gran temporada de mi vida haciendo todo de la manera en que mis decisiones me aportaran la fuerza y autonomía, necesarias, para poder ser feliz. Como consecuencia, para lo único que me ha sido útil ser tan prudente es para terminar llegando a casa con bolsas de papel, de un restaurante de comida rápida, y hablando con una gata, que me ronronea al oler la ternera de mi cena. 

Intenté imaginar una vida contigo pero el futuro, para nosotros, no es ni el lugar ni el momento.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

« trastorno »

Si no fueras real te inventaría en semejanza a tu figura actual. He idealizado tu sombra, tu olor y tus manos. Tus manos son la clave a los misterios que esconden tu cabeza, necia, y estúpidos ojos, que no saben leer el espacio que queda entre nuestros labios. Cada vez que dices “no”, tus dedos me toman con fuerza, resistiéndose a la opinión del olvido, aferrándose al amor hacia los míos.

No hay nada más, no es necesario.

« otra vez »

Otra vez, todo se desvanece y se torna a traslúcido. Decido poner, ante mis ojos, un punto y aparte para que sigas por esa estrecha senda sin salida. Frecuentas un lugar en el que no me atrevo a revolver, un terreno oscuro en el que las carcajadas te suministran el aire que necesitas. Un juego ridículo, apuestas al peor corredor. Consciente de que la partida duró más de lo que esperaba no lamento andar, en dirección contraria, con la cabeza agachada sobre mis hombros abatidos.

Puede ser que, en este momento, nada sea suficiente para mí. Pero también sé que tengo razón al pensar que, aunque lo suficiente es relativo, no existe intención de dar brazos a torcer.

No espero nada de ti. No espero nada de nadie. Punto y aparte, pero no punto y final.