martes, 25 de octubre de 2022

« quisiera »

Quisiera poder volver atrás y romper el desvío que unió tu vida y la mía en tantos pedazos como se me rompió el futuro.

Pero jódete.

martes, 27 de septiembre de 2022

« si lo estoy »

Me gusta estar bien. Me gusta sentirme propio, me gusta volverme loco, me gusta aliviarme el ego, me cuesta morder el polvo.

Me gusta sentirme poderoso, si lo soy. 
Me gusta sentirme deseado, si lo necesito. 

Así que hoy dile a todos tus llantos que no escucho lágrimas de ayer, que mañana ya lloverá otra vez.

Porque me gusta estar bien. Si lo estoy.

martes, 6 de septiembre de 2022

« te acepto »

Te acepto. Mi cuerpo te reconoce. Quiere que entres. Mis dedos te piden, mis perspectivas señalan a ti. 

Te acepto. Mis pensamientos se resbalan con letras de tu nombre. Mi soledad se sacia contigo. Mis tierras se mueven a tu ritmo. 

Te acepto. Te lo permito. Te lo prometo.

lunes, 5 de septiembre de 2022

« otra galaxia »

Lo hice otra vez. He vuelto a estallar hasta una nueva constelación. Y la he memorizado. He grabado en mis retinas el contorno de todas sus formas, todos sus rincones. He salvado el motor de mi pecho contando los lunares de su espalda, astros incandescentes bajo las yemas de mis dedos. 

Brillas. Y me tienes deslumbrado.

viernes, 2 de septiembre de 2022

« sin rastro »

Únicamente consigo recordar la huida de tus talones cuando, de puntillas, te vi escapar entre las cortinas vaporosas del balcón. Créeme, he intentado no idealizar tu figura y pensar que esta piel de gallina fue fantasía. He reparado aquellos jirones de carne abierta en los que me desperté arropado. No hay dolor, no hay olor. Los sueños son vacíos y las noches un caos que sólo revelan el ‘tic-tac’ incansable del reloj.

Me despierta el roce de la brisa, que me embriaga desde la espalda hasta la cara. Y vuelve, entonces, la tortura por dibujar tu rostro en mis retinas, por construir un altar en el que, como un tesoro, te guardaría. 

Te imagino, te vas. Te imagino, te vas. Te imagino, no estás.

jueves, 1 de septiembre de 2022

« mi mano torpe »

Me toco el corazón con mi mano torpe. La derecha. Justo en la superficie donde descansaba tu cabeza, allí donde te robaba besos y jugaba enroscándote el cabello. Resbalo los dedos sobre mi abdomen hasta que caen, con ruido, en el colchón. 

En busca de tu calor, camina hacia tu lado de la cama. No estás. Nada arde. 

No sé si te has ido, si alguna vez exististe o si mi mano torpe ya no te encuentra.

miércoles, 31 de agosto de 2022

« VGR »

Con sigilo volví a mirar en tu dirección y me tropecé con tus ojos de reojo y disimulando, de nuevo, el deseo clandestino. Giraste tu cabeza hacia el horizonte y agaché la mía sonriendo de medio lado al suelo. Horas eternas sobre la arena negra nos descubrió, desde ese momento, una historia de más luz que sombras y apetito de ternura, de besos en el hombro y caricias bajo la toalla, de risas entre montañas y silencio bajo las puestas de sol. 

Cada noche me llevaba a la cama una magia serena, olor a ron y salitre entre los dedos; con memoria del tacto de tu espalda, con rincones de esperanza entre nosotros. 

Cada día despertaba con la idea de cubrir mi espacio con tu encanto, mis muslos con tus manos. 

Cada tarde esperaba el refresco de tu risa, el reflejo de tus ojos y tu mano amiga dentro del agua del mar. 

Y cada atardecer, mientras el sol se escondía, dejábamos sin tapar en la arena las huellas de un amor eterno, el rastro de un afecto inocente que rugía a gritos entre las olas.

« vivir la muerte. morir en vida »

Aún con lo difícil que le resultaba arrastrar los pies, por un terreno precipitado y extravagantemente árido, lograba hacerlo con paso ligero. Se notaba que tenía prisa por llegar. Ayudándose de la sombra del brazo izquierdo, después de secar su frente, tapaba el sol para descubrir su destino. Tenía sed de sombra y hambre de un abrazo. Soportaba, con el hombro derecho, lo único material que le quedaba y con la mano unas margaritas con los pétalos arrugados. La sangre de sus heridas se había convertido en costras curtidas por el tiempo. Ya no dolían. Ahora la guerra estaba en su cabeza, abierta en canal por ser testigo de llanto, fuego y cal. 

Con el silencio, la silueta de su espalda cada vez era más pesada. Regresar con el orgullo entre el corazón y la bilis, pensaba. Regresar con la sensación de no haber servido a nadie, con la medalla de montañas de cadáveres para proclamar victoria. 

Derrota de impulso por querer ser dueño. Esclavo del fracaso de lo realmente muerto, su libertad.

martes, 30 de agosto de 2022

« tu latido »

Fue repentino. La primera palabra que se me ocurre, al pensarlo, es esa. Y drástico. Ilusorio pero material, insólito. Pero no aleatorio.

Aventurado en la deriva de vivir permanentemente amando fui capaz de escuchar otro latido. Tu latido. Tu pulso me congeló y curó los pesares. No todos los pedazos rotos de un naufragio, pero los suficientes para volver a la superficie. Para navegarte. Para nadarte y beberte. Para mirarte. Mirarme en tus ojos verde y caramelo y sentirme salvado. Tus latidos. Ahora, también, soy capaz de ver y tocarlos. Cómo será la fuerza de tu palpitar, que en tu piel se marca el riego desorbitado del ímpetu de tu sangre.

Cabalgaré contigo en ese carrusel de vida y sin cansarme. Hasta que mis arterias sean siempre tuyas.

« saeta cansada »

Te sientes perdido,
Estás abatido,
No tienes nada,
Te salen las canas,
¿Te has divertido?
¡Qué vida más rara!
¿Estás preparado?
No tienes ganas,
Te sientes vacío,
Te falta rabia,
Nada ha sido fácil,
¡Qué vida más fría!
Sangre fracasada.
¿Perdí mucho tiempo?

Ahora estoy cansado,
Ahora estoy cansado.

miércoles, 13 de agosto de 2014

« al otro lado »

Desde mi lado de la cama te observo inerte, casi sin resollo, en imágenes de medio lado que los destellos de la televisión me permiten descubrir. Como si no pasara nada. En mi cabeza, al contrario, revolotean sentimientos que contradicen mi forma natural de ser. No puedo dormir y más desvelo me produce verte con rienda suelta en el descanso. No quiero que te despiertes, no antes de que yo me duerma. Tu tranquilidad me mata y aunque nada se mueve, todo se tambalea. 

Malditos hilos que me arrastran a tu antojo, malditos ojos que me paralizan la voluntad. ¿Por qué, si hueles a la porquería que nunca quise, sigo refugiándome en tu sombra? ¿Por qué, si tus manos me marcan la piel, no hago yo lo mismo contigo? ¿Por qué, si no te deseo, matarte no es la solución?

viernes, 25 de julio de 2014

« colonizar »

Descubrir que tu piel es más suave de lo que pensaba me irgue en alza. Sostenerte en equilibrio sobre mi pecho es tarea fácil cuando tú, liviano como una pluma, soportas el más tierno jadeo en forma de sonrisa. Y si tus manos se enredan con las mías será que aún es demasiado pronto para que te vayas. Y si tus dedos se pierden entre mis labios procuraré que encontrarlos no se torne en obsesión. Déjate caer. Seamos figuras de carne viva con fuego latente y sudor lúbrico. Sombras que a través de la persiana disponen dolor y placer, sofocan silencio y lascivia. Si no, tan sólo seamos.

lunes, 16 de septiembre de 2013

« ahora no, dear »

Intenté imaginar una vida contigo, pero ni imaginándolo me lo creí. Si todos los momentos que recreé, enseguida los rebatí, ¿para qué empezar a construir sobre el aire?

He pasado una gran temporada de mi vida haciendo todo de la manera en que mis decisiones me aportaran la fuerza y autonomía, necesarias, para poder ser feliz. Como consecuencia, para lo único que me ha sido útil ser tan prudente es para terminar llegando a casa con bolsas de papel, de un restaurante de comida rápida, y hablando con una gata, que me ronronea al oler la ternera de mi cena. 

Intenté imaginar una vida contigo pero el futuro, para nosotros, no es ni el lugar ni el momento.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

« trastorno »

Si no fueras real te inventaría en semejanza a tu figura actual. He idealizado tu sombra, tu olor y tus manos. Tus manos son la clave a los misterios que esconden tu cabeza, necia, y estúpidos ojos, que no saben leer el espacio que queda entre nuestros labios. Cada vez que dices “no”, tus dedos me toman con fuerza, resistiéndose a la opinión del olvido, aferrándose al amor hacia los míos.

No hay nada más, no es necesario.

« otra vez »

Otra vez, todo se desvanece y se torna a traslúcido. Decido poner, ante mis ojos, un punto y aparte para que sigas por esa estrecha senda sin salida. Frecuentas un lugar en el que no me atrevo a revolver, un terreno oscuro en el que las carcajadas te suministran el aire que necesitas. Un juego ridículo, apuestas al peor corredor. Consciente de que la partida duró más de lo que esperaba no lamento andar, en dirección contraria, con la cabeza agachada sobre mis hombros abatidos.

Puede ser que, en este momento, nada sea suficiente para mí. Pero también sé que tengo razón al pensar que, aunque lo suficiente es relativo, no existe intención de dar brazos a torcer.

No espero nada de ti. No espero nada de nadie. Punto y aparte, pero no punto y final.

jueves, 5 de septiembre de 2013

« bucle »

No sé que pensar. No sé si creerte cuando me das la cal o seguirte queriendo cuando me das arena. Me he encontrado varias veces en esta situación, una corrida en la que yo soy la vaquilla y tú un gran maestro. Vengo, te vas. Vienes, no quiero. Voy, me convences. Vas, me decido. Quiero, no quieres.

Puta incertidumbre que me ahoga y me encierra tras tu sombra. No dejes que me rinda otra vez.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

« por ti »

Si tuviera a mano todas esas cosas que dices que te faltan y que necesitas, no dudaría en devolvértelas porque, aunque no existan, son tuyas. Tuyas las lágrimas que tiraste al mar, tuyas las caricias que rodeaban su figura, tuyas las sonrisas que nos dedicas a mí y al viento. Así es que quiero recompensarte, sobrevalorar el tiempo que no pude tocarte y resignarme a que cuando eras de otro también pensabas en mí. Sólo tú y tus testigos saben lo que te ocurre y pasa por la cabeza y únicamente tú tienes el poder de confesármelo. No quiero escuchar frases de derrota y cobardía, no quiero que el silencio separe nuestros labios, que se atraen sin necesidad de oxígeno. Eres fuerte, eres valiente y sus opiniones sólo son un anexo a lo que verdaderamente sientes, un afecto significativamente insignificante.

En este momento el reloj recurre poca fluidez y si a la misma vez tu pelo se mueve con el soplar de la brisa querrá decir que estás vivo, quiere decir que, si yo lo veo, estamos vivos. Ven, mójate los pies en mi orilla, cura las heridas que te quedan tras no parar de buscar, porque si bien no has encontrado lo que buscabas, has encontrado quien lo halle por ti. Abrázame, refúgiame fuerte en tus brazos, ese es el sí que necesito, la respuesta final que dará el principio de un cronograma sin pintar y cuyos trazos se definen en el lejano corto plazo.

Tengo las manos abiertas, las acompañan todos mis órganos en fila y todos bombean paz, todos sacuden armonía, todos respiran por ti.

jueves, 11 de julio de 2013

« vulnerada »

Estoy aquí, veintidós años después, en otro lecho pero con el mismo individuo que sobrepasó las barreras hacia el respeto que imploré. Con diferente rostro y cambios significantes en el resto de mi cuerpo, me enfrento al reto de desnudarme cada noche ahogada en las lágrimas internas de una mujer nueva en posesión de venganza.

Mi hija, fruto de la desaforada hombría de mi acompañante, se presenta como una desconocida, vientre de animal y herida abierta. Sobrelleva sentimientos confusos que, conforme pasan los minutos, cambian de parecer, para con mi ejecución tornarlos a oscuros. Soy la única culpable, el mando de mi ley, el ejército de mi sangre. Soy aquella que disfruta, acabando, con el único hilo de vida que une su vida y la nuestra. Valor del recuerdo, olor a césped recién cortado y sereno en las rodillas. Me da vueltas, sin parar, su pulgar en la garganta. Destellos de gruñidos, borrosos, que destrozan mi vestido y me bajan las bragas.

Soñaré como acabar con su vida, pues ésta nos pertenece más que a él.

miércoles, 10 de julio de 2013

« crimen pluscuamperfecto »

Cuando llegué, ya lo había hecho. Ya había mostrado su sonrisa al sol, guiñando satisfacción, por el rugir de sus dedos ante la garganta de sus hijos. Inertes, yertos. Sucios. Ángeles ante el fuego en llamas demoníacas, caras hirviendo en el pacto del rencor. Sobredosis de humo negro, columnas de sangre derramada, llantos enmudecidos con el pañuelo de sus últimos sueños.

El vahído le impide ser culpable, en su recuerdo no hay dolor, retrocede en el tiempo para olvidar su Apocalipsis. No conoce, no ama, no miente, sí olvida. Olvida como se forjó el principio, como, con las manos abiertas, selló besos para abrir lágrimas, engañó a la realidad para creerse la verdad, prefabricada con cal y arena.

Cada vez que se mira en el espejo se quema en el fuego de sus ojos. Así construyó el fin de su sangre.

En memoria de aquellos a quien, con las cenizas de sus restos, quebraron sus almas.

jueves, 4 de julio de 2013

« esparto »

Con el dedo pequeño, del pie derecho, destrozado por el roce de las alpargatas, al caminar, avanzo en busca de alivio para un cuerpo, también, malherido. Mi suerte sería que el sopor que me exhausta no me acompañara en torno a la sombra que se desprende de las piedras. Bajo el infierno del Dios que me alumbra, lo único que distingo es el día y la noche, aún peor aunque más hermosa. Mis labios susurran palabras en forma de goteras de agua fría, mis manos se resbalan en un baño ficticio de saliva y mis ojos no paran de sudar arena. De cualquier manera, nadie me va a escuchar.

Tengo miedo a no volver a encontrar acantilados en los que, con la idea de suicidarme, sueñe que vuelo una vez más.