miércoles, 31 de agosto de 2022

« vivir la muerte. morir en vida »

Aún con lo difícil que le resultaba arrastrar los pies, por un terreno precipitado y extravagantemente árido, lograba hacerlo con paso ligero. Se notaba que tenía prisa por llegar. Ayudándose de la sombra del brazo izquierdo, después de secar su frente, tapaba el sol para descubrir su destino. Tenía sed de sombra y hambre de un abrazo. Soportaba, con el hombro derecho, lo único material que le quedaba y con la mano unas margaritas con los pétalos arrugados. La sangre de sus heridas se había convertido en costras curtidas por el tiempo. Ya no dolían. Ahora la guerra estaba en su cabeza, abierta en canal por ser testigo de llanto, fuego y cal. 

Con el silencio, la silueta de su espalda cada vez era más pesada. Regresar con el orgullo entre el corazón y la bilis, pensaba. Regresar con la sensación de no haber servido a nadie, con la medalla de montañas de cadáveres para proclamar victoria. 

Derrota de impulso por querer ser dueño. Esclavo del fracaso de lo realmente muerto, su libertad.

martes, 30 de agosto de 2022

« tu latido »

Fue repentino. La primera palabra que se me ocurre, al pensarlo, es esa. Y drástico. Ilusorio pero material, insólito. Pero no aleatorio.

Aventurado en la deriva de vivir permanentemente amando fui capaz de escuchar otro latido. Tu latido. Tu pulso me congeló y curó los pesares. No todos los pedazos rotos de un naufragio, pero los suficientes para volver a la superficie. Para navegarte. Para nadarte y beberte. Para mirarte. Mirarme en tus ojos verde y caramelo y sentirme salvado. Tus latidos. Ahora, también, soy capaz de ver y tocarlos. Cómo será la fuerza de tu palpitar, que en tu piel se marca el riego desorbitado del ímpetu de tu sangre.

Cabalgaré contigo en ese carrusel de vida y sin cansarme. Hasta que mis arterias sean siempre tuyas.

« saeta cansada »

Te sientes perdido,
Estás abatido,
No tienes nada,
Te salen las canas,
¿Te has divertido?
¡Qué vida más rara!
¿Estás preparado?
No tienes ganas,
Te sientes vacío,
Te falta rabia,
Nada ha sido fácil,
¡Qué vida más fría!
Sangre fracasada.
¿Perdí mucho tiempo?

Ahora estoy cansado,
Ahora estoy cansado.

miércoles, 13 de agosto de 2014

« al otro lado »

Desde mi lado de la cama te observo inerte, casi sin resollo, en imágenes de medio lado que los destellos de la televisión me permiten descubrir. Como si no pasara nada. En mi cabeza, al contrario, revolotean sentimientos que contradicen mi forma natural de ser. No puedo dormir y más desvelo me produce verte con rienda suelta en el descanso. No quiero que te despiertes, no antes de que yo me duerma. Tu tranquilidad me mata y aunque nada se mueve, todo se tambalea. 

Malditos hilos que me arrastran a tu antojo, malditos ojos que me paralizan la voluntad. ¿Por qué, si hueles a la porquería que nunca quise, sigo refugiándome en tu sombra? ¿Por qué, si tus manos me marcan la piel, no hago yo lo mismo contigo? ¿Por qué, si no te deseo, matarte no es la solución?

viernes, 25 de julio de 2014

« colonizar »

Descubrir que tu piel es más suave de lo que pensaba me irgue en alza. Sostenerte en equilibrio sobre mi pecho es tarea fácil cuando tú, liviano como una pluma, soportas el más tierno jadeo en forma de sonrisa. Y si tus manos se enredan con las mías será que aún es demasiado pronto para que te vayas. Y si tus dedos se pierden entre mis labios procuraré que encontrarlos no se torne en obsesión. Déjate caer. Seamos figuras de carne viva con fuego latente y sudor lúbrico. Sombras que a través de la persiana disponen dolor y placer, sofocan silencio y lascivia. Si no, tan sólo seamos.